Francia y el miedo

Horribles imágenes las de Francia. Se trata del país vecino, tan cercano, tan parecido. Podríamos haber estado allí, es más, casi todos conocemos a alguien que estaba en París en ese momento… Da horror pensar que unos tipos llevados por el fanatismo, el extremismo, la brutalidad, hayan logrado llegarnos tan cerca. Y… nos entra el miedo: estamos acostumbrados a ver estas imágenes, la verdad sea dicha, pero de lo que sucede más allá de nuestra Europafortaleza, lejos. Y aunque el sufrimiento a veces se deba a bombas lanzadas por nuestro propio bando, léase “daños colaterales”, esto no nos toca tanto, ni facebook lanza máscaras para perfiles, ni sentimos el impulso de decir “Yo soy….”. Y decía, estamos acostumbrados a ver imágenes, pero no a enterarnos bien, cuando es allá lejos, del padre que busca su hija, de la tía de fulanito que es una de las heridas, etc. Pues los medios son los que nos llevan a implicarnos o no, a acercarnos al sufrimiento o no. Y cuando es allá lejos, y sobretodo, cuando son “daños colaterales”, no nos vamos a enterar del sufrimiento individual, aquel con el que podríamos empatizar. a menos que sea haciendo un esfuerzo especial de informarnos.
Después … en psicología se habla de una heurística, o atajo mental, que entra en funcionamiento. Aunque también se podría traducir como pereza e ignorancia. Una heurística se da cuando nuestro pensamiento sin tener suficiente información llega a una conclusión rápida para poder actuar. Digamos que el beneficio de la heurística sería que en muchos casos se acierta sin tener que gastar energía en el asunto, así lo explica la psicología. Entonces, actuamos de acuerdo a prejuicios: Que los que atacaron eran musulmanes … Ah! Entonces hay que sacar a todos los musulmanes de Europa. O… no dejarlos entrar. Muy inteligente conclusión. Y fácil. sobretodo teniendo en cuenta que llevamos meses, años, ya adentro de un discurso de miedo hacia el Otro, adentro de lenguajes que nos hablan de mareadas, avalanchas, ríos, de refugiados…. Vemos lo que tienen en común ellos: son musulmanes. No vemos lo que los medios no nos han acercado. Algo tan simple como: esta gente está huyendo de los mismos perpetradores de Paris, tenemos en parte al mismo enemigo mortífero. Estarían todas las condiciones para la solidaridad, para acogerlos, compartimos el mismo horror. Pero no, en muchos casos gana la heurística: son musulmanes y por eso, mejor dejarlos afuera…. Y así continuamos construyendo muros, como si pudiéramos separarnos del mundo.
Lo que da miedo es el miedo y la ignorancia de tantos, el odio fácil. Y dan mucho miedo los partidos del odio que son los mayores beneficiarios con estos acontecimientos.

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La xenofobia que se siente

Ver de cerca el odio de una horda neonazi, como se ve en el video que reproduzco más abajo, es espeluznante. Aquí se ve una manifestación de Pegida (Patriotas europeos contra la islamización de Occidente) celebrando su primer año y un reportero, de piel oscura y en un alemán impecable, le pregunta a la gente que porqué está ahí. Una mujer dice que se podría dar que: “…cuando les den una señal desde la mezquita nos ataquen con cuchillos a todos…” Ella ha oído de un caso así, alguien ahí mismo, en la manifestación, se lo había contado. Luego, el reportero pregunta: “Pero usted me tiene miedo a mi? Yo tengo raíces migrantes, árabes …”. La mujer se ríe y dice: “No, a usted no, si usted ya está integrado…”. Más adelante en el video el reportero se encuentra con personajes bastante más violentos, a los cuales no les importa que el reportero en cuestión, visiblemente de ascendencia no alemana, esté “integrado”.

Me vienen a la cabeza imágenes de la época nazi: la más inocua aunque de un horror muy cercano por ser una escena de barrio: un hombre anciano, obligado a arrodillarse en la calle y limpiar el suelo, con la gente mirando: un judío. ¿Como fue posible este horror? Esto nos hemos venido preguntado las siguientes generaciones durante décadas. Hoy pareciera que lo estamos viviendo: el cómo fue posible.

Hace 30 años yo todavía alcancé a vivir el curioso tabú que había en Alemania contra toda expresión de nacionalismo, ondear la bandera en actitud patriótica estaba muy mal visto. Pues el nacionalismo alemán fue tabú. Fue. Hubo un momento, me acuerdo, en el que se hizo claro que el tabú había caído: en el mundial de futbol del 2006, Alemania celebró sin tapujos sus victorias y pudo ondear su bandera, este cambio de actitud se comento bastante en su momento. (1)

El Pegida en cuestión es una pequeña minoría y no hay que otorgarle más alcance del que tiene. Ya yéndome a Austria, lo preocupante se da en la población más general. He oído, viniendo de gente relativamente cercana, comentarios que expresan miedo/odio hacia los inmigrantes musulmanes: Que el país se está islamizando y en unos años vamos a perder nuestra cultura. También argumentos más elaborados y que reflejan los de el partido racista de derecha, el FPÖ: Que nos quitan el trabajo, la vivienda, que viven del dinero del estado, y reciben más que “los nuestros”. Prácticamente todos argumentos que se desbaratan con solo informarse un poco y mirar datos reales. Y uno de los mas efectivos: Que maltratan a sus mujeres y no comparten los valores occidentales… Este tema ya daría para varios libros. Solo decir que uno de los personajes más machistas que he conocido en mi vida justamente surge de puras cepas rurales austríacas donde hay auténticos trogloditas. Pero desde una visión racista “ellos” están todos anclados en la prehistoria y “nosotros” somos todos civilizados.

Lo que tal vez me da mas duro del giro de los últimos años es que el odio, el menosprecio hacia el extranjero se ha normalizado. Aunque los violentos sean pocos, el expresar prejuicios y juzgar por el color de la piel o la procedencia sí ha perdido toda vergüenza social. Ya el racismo no es tabú ni cuestión de algunos extremistas solamente.

Volviendo al tema de los refugiados, los perjuicios están llegando más allá, con ayuda de “rumores” descaradamente falsificados (2) y campañas políticas que incitan al odio: Que los refugiados violan, atacan tiendas para robar, etc. Y ver como la gente estos días está esperando en las fronteras para poder llegar a una Alemania que se ha vuelto la tierra prometida, ya aguantando no solo su historia, hambre y cansancio, sino además frío; ver estas imágenes y saber que se van a encontrar con un racismo creciente … esto es muy triste. Vienen de las guerras modernas en las que países poderosos bombardean países que no pueden tomar represalias. ¡Que guerras más limpias! … para los que atacan desde el aire. La otra parte de la “guerra”, la de los que huyen de sus países destrozados, esta parece que no había entrado en el cálculo…

Pero Austria tiene también otra cara. En un reportaje (3) a Andreas Babler, el alcalde de Traiskirchen, el pueblo austriaco donde está localizado el gran campo de refugiados de Austria, podemos darnos cuenta de que las cosas no tendrían que ser así. En este pueblo es donde mas potencial habría para que los nativos se sientan amenazados o en peligro de perder su cultura, etc. En el pueblo hay una situación desesperada y caótica con la llegada de tantos refugiados. Y sin embargo… Con una política de comprensión y diálogo, de inclusión de los refugiados en actividades con los habitantes de este pueblo, el alcalde ha logrado mantener una actitud abierta y solidaria hacia ellos. Esto se refleja en que los votantes del FPÖ, el partido de derechas y racista ya mencionado, se ha mantenido, sorprendentemente, en números bajos (14%). Lejano al 30% que logró este partido en la últimas elecciones regionales austríacas. El alcalde es muy cercano a la gente del pueblo, en los restaurantes y bares habituales participa en discusiones que hablan de problemas reales (¡no de los imaginarios!) que pueden surgir en la convivencia con los refugiados, actuando en parte como mediador, escuchando las quejas. Intenta aclararle a los vecinos del pueblo que el problema no son los refugiados, sino un sistema que no les ha dado otra opción a estas personas. Y que hay que convivir.

(1) Ver por ej. http://www.vergessene-fahnen.de/
(2) “Flüchtlingshetze im Internet” Reportaje austríaco de la ORF sobre la falsificación de datos que criminaliza a los refugiados:
http://tvthek.orf.at/topic/Fluechtlingskrise/10463081/Thema/10764941/Fluechtlingshetze-im-Internet/10764943
(3) https://nzz.at/phenomenon/wie-ein-hemdsaermeliger-weltverbesserer-in-traiskirchen-die-fpoe-klein-haelt/

Muertos que no son como nosotros

Hay algo que me molesta con la reacción unánime de horror ante la foto del niño sirio muerto en el periódico. Ese sensacionalismo de la prensa, disfrazado de un querer zarandear el corazón endurecido de los europeos, o de todos aquellos que estamos seguros en la Europa-fortaleza sigue siendo impúdico y des-informa más de lo que informa. No hay niños muertos en todos los bandos y guerras? Porque se muestra alguno y otro no? O … porqué la gente se espanta ante esta muerte y no ante la de tantos inmigrantes ahogados en los últimos meses?

Ayer, entrando a un bar en Barcelona, después de un mes de ausencia y un poco perdida en la cadena de acontecimientos, oigo una conversación entre dos señoras. Estaban espantadas con la foto. Una miraba a su niño, solo un poco mayor que el de la foto, describiendo como casi le dan arcadas de horror al ver esta imagen, al pensar en sus tres niños y los horrores de las personas que tienen que dejar todo para huir. Puedo suponer que esta es una persona que no repite clichés xenófobos. Y sin embargo, después la señora dice una frase que me llamó la atención: “Es que son como nosotros”. Los muertos, los refugiados … son como nosotros!

El problema y drama humano es que nos conmovemos más, según parece, ante el sufrimiento de gente que se asemeja a nosotros. Este tema ya lo ha tratado Judith Butler, hablando de las vidas que importan (y las que no), y ya entrando en el problema del racismo.

Dije antes que algo me perdí en este mes de ausencia en el que no me enteré mucho de lo que sucedía. Mis últimas referencias eran los naufragios de africanos que querían entrar a la fortaleza-Europa, el mar mediterráneo convertido en fosa común, más o menos ante una indiferencia generalizada. Y ahora me encontraba ante un horror general. E incluso ante una Merkel, como leí en un periódico austríaco y a propósito de los trenes que deberían llegar con refugiados desde Hungría, que decía que serían todos acogidos… Perdón, como?? Pues sí, Alemania, sin trabas, acoge a estos inmigrantes. Sigo leyendo… es que los refugiados son personas con educación, que pueden aportar algo a Alemania, país que necesita de más gente cualificada, según se explicaba. Pues si, es que… son como nosotros!

Pasando a otro de mis países, Colombia, no puedo dejar de asociar el problema de refugiados que se chocan con fronteras e indiferencia con lo que sucede allí. Colombia es el segundo país con más refugiados internos de todo el mundo, pero esto se vive con plena normalidad en las ciudades. Gente parada en las esquinas, que no parecen del lugar por su aspecto, ellos son los “desplazados”… se toma con naturalidad. Allí también se estrellan contra la indiferencia general, contra las fortalezas de zonas de la ciudad que quieren parecer de otro país. Estas, las fortalezas de los que defienden lo que tienen no es muy distinta a la europea. Allí, tal vez, no ha salido un niño muerto en los periódicos que haya trastocado esta indiferencia general. O tal vez Colombia se ha llenado demasiado de imagines de muertos, aunque, y esto es muy duro, los muertos no se parecen a los que toman las decisiones en las ciudades, pues los muertos casi siempre son campesinos. Esto es, excepto las víctimas de secuestro, y ante este crimen si se ha alzado la prensa y se ha movilizado a las personas. Nuevamente… ¿será que esos sí eran “como nosotros”? En Colombia, personas a las que alguno de los grupos armados ha despojado de todas sus pertenencias y posiblemente matado a alguno de sus integrantes, se encuentran en las ciudades no solo con indiferencia sino con rechazo, e incluso con dudas acerca de sus vivencias … “es que muchos se hacen pasar por víctimas para obtener ayudas del estado”, alguna vez me explicó alguien. Como si este “peligro” cambiara en algo la gran tragedia de estos refugiados. ¿Porqué esta indiferencia? Será que estos campesinos en Colombia… no son “como nosotros”?

Algunas fuentes:

http://derstandard.at/2000021592631/Merkel-weist-Oesterreichs-Kritik-an-angeblich-laxen-Verfahren-zurueck

Entrvistas a Judith Butler:

http://www.egs.edu/faculty/judith-butler/articles/media-death-frames-of-war/

http://opinionator.blogs.nytimes.com/2015/01/12/whats-wrong-with-all-lives-matter/?_r=0

La Europa-fortaleza y su otro (inmigrante) colonial

La Europa-fortaleza y su otro (inmigrante) colonial: un análisis desde las propuestas del programa modernidad/colonialidad latinoamericano

Por Gisela Ruiseco Galvis y Liliana Vargas Monroy

Publicado por: Fundación CIDOB (col. Monografías). Barcelona, 2009.

Texto completo (ver Panel IV):  La dinámica del contacto. Movilidad, encuentro y conflicto en las relaciones interculturales

Resumen:

A partir de la Teoría Poscolonial y en particular de la Teoría Poscolonial Latinoamericana, este trabajo discute la forma como las dicotomías que se derivan de la relación Europa/Otro —y que hoy justifican la construcción de la gran fortaleza europea— han sido reproducidas a lo largo de la historia. Siguiendo la propuesta poscolonial Latinoamericana, diremos que su lógica colonial, nos acompaña desde hace más de quinientos años, dibujándose ahora, de manera particular en la figura del inmigrante. Parecería entonces, que el pensamiento que se deriva de la modernidad europea es insuficiente para pensar salidas frente a los binarísmos, que él mismo ha construido. Tal vez es tiempo de acogerse a nuevas voces, que como las de los inmigrantes, se escuchan en las fronteras.

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