Lógicas empresariales y otras irracionalidades

Hace poco, reflexionaba acerca de la barbaridad medioambiental que suponen la modalidad de café que se vende en cápsulas. En alguna parte leí acerca del gran negocio: Se vende el mismo café de siempre a un precio muchísimo mas caro, produciendo montañas de basura, haciendo necesario un mamotreto de máquina … y la gente tan feliz, lo compra. Prueba de una vez por todas de que los seres humanos poco de racionales tenemos. Que lo que pasa es que sabe muy rico. Bueno, no sé, las máquinas tradicionales sin cápsulas también hacían un café bastante especial, o también el tradicional espresso es algo mucho más manual y sencillo. Claro que no tienen un proceso tan pulcro y divertido… al fin se trata de tener juguetes. Y en particular estos juguetes “de diseño”, alabanza que me eriza los pelitos, son venta segura! Casi gritan: pertenezca a la elite, cómprenos! (Bourdieu saluda).

Lo cual podría no importar tanto, es parte del mundo que se supone privilegiado y que continuamente se tiene que inventar cosas nuevas para consumir. Menos indignante, digo, si fueran juguetes inocuos. Si no se produjeran esas montañas de basura plástica de la que el mundo no aguanta un gramo más; ya próximamente la comida de lujo no será la biológica/ ecológica sino la que todavía no contenga plástico, irremediablemente ya dentro de la cadena alimentaria. Pero el tema que me preocupa aquí es otro. Al mencionar las capsulitas en una conversación, me llega un comentario: …”pero hay que aceptar que el que las inventó es un genio, ¡que buen negocio!” Y aquí esta el meollo del asunto…

Se les enseña a nuestras clases empresariales, que son las que gobiernan el mundo en estos días, esa lógica y valores particulares. Es un genio digno de admirar el que se inventa un buen negocio. Encontró un nicho en el mercado, tuvo imaginación y emprendimiento, ¡admirable! Que su aporte a la contaminación mundial de plástico sea monumental, y su invento sea de un absurdo increíble y totalmente irracional (y la racionalidad es un valor del que está tan orgullosa nuestra civilización occidental…), no solo no entra en el cálculo con el que se valora el negocio, sino que mas bien ¡es completamente irrelevante! Como puede ser esto? El enriquecimiento individual es el único valor relevante para juzgar la bondad de un negocio. Supongo que las personas acostumbradas a pensar en lineas de valores empresariales se darían cuanta de la problemática que tiene su propia lógica o… ¿quieren que sus nietos acaben con las barrigas llenas de plástico, como tanto animalito que ya estamos viendo hoy en día? ¡Seguro que no! La lógica de una visión más completa de la sociedad tendría que ser la guía, también de aquellos que vienen al mundo con una mente empresarial. Esta es la cuestión.

Y a propósito del inventor… se arrepintió de su invento:
http://www.expoknews.com/el-inventor-de-las-capsulas-de-cafe-se-arrepiente-de-su-creacion/

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Empresarios: la alternativa del “Bien Común”

Mayo 2013

Puede sonar raro y un poco ridículo para la mayoría de empresarios de la vieja guardia con flamantes MBA’s. Pero hay mucha gente tomándoselo en serio, gente igual de empresarial y seguramente también con flamantes MBA’s. La ‘economía del bien común’ rompe con los esquemas de lo que deben ser las prioridades de las empresas, y más allá de esto, con la definición del ser humano que desde el siglo XVII nos viene marcando con una visión que se condensa en la frase de Hobbes “El hombre es el lobo del hombre”.

El ser humano es el único animal que es altamente formable por su cultura, es definido por su cultura, incluso se puede decir que no existe sin ese entorno cultural. Si le mostramos y le decimos desde pequeñito que tiene que velar solo por su propio interés, que lo importante es competir, buscar su beneficio, y que además debe triunfar, ésta va a ser, efectivamente, su verdad como ser humano. Pero otras verdades humanas son posibles y ahora que estamos tocando fondo en la sociedad occidental, puede ser buena hora de explorar ese otro ser humano posible.

En efecto, en Europa se están cuestionando muchos dogmas básicos. Dice una encuesta de la fundación Bertelsmann que el 80 por ciento de los alemanes y el 90 por ciento de los austriacos esperan un nuevo orden económico. España está indignada porque ha quedado muy claro que la crisis tiene su raíz en la codicia y falta de escrúpulos de unos cuantos. Raíces que van más allá, en una sociedad que celebra valores que estos cuantos personajes simplemente han llevado a límites menos aceptables y más peligrosos que la norma. Menos aceptables pero que se quedan cortos de la inaceptabilidad, pues no parece que fuera incumbencia de la justicia lidiar con ellos. Estos excesos se ven en todas partes del mundo, últimamente en Colombia también como se ha visibilizado en el caso de Interbolsa.

Se está cuestionando ya desde hace tiempo que el sistema sea sostenible, y no ya solamente desde el punto de vista ecológico. Se cuestiona ahora también el rumbo que ha tomado una sociedad en la que se está perdiendo calidad de vida a un ritmo desbocado mientras muy pocos amasan fortunas absurdas. El capitalismo ya causaba desmadres en conjunto con su compañero inseparable el imperialismo, pero solo desde hace poco esta característica de un sistema basado en la rapiña se ha vuelto visible en el llamado ‘primer mundo’. Y, aquí, en la parte del mundo más enriquecida, se están forjando alternativas interesantes como la de Christian Felber.  El economista austríaco propone que la empresas introduzcan un balance del bien común en el que se miden factores que contribuyan a éste y guíen las prioridades de la empresa más allá del afán de lucro: “…la economía del bien común se construye en base a los valores que hacen florecer a nuestras relaciones: Confianza, Responsabilidad, Aprecio, Democracia, Solidaridad  y Cooperación” (http://www.gemeinwohl-oekonomie.org/es/content/la-idea )

Felber señala que su propuesta quiere escapar la idea, que hoy pertenece casi al sentido común, de que ‘quien está contra el capitalismo, está con el comunismo’. Y lo más interesante es que no es teoría sino práctica:  “Hasta finales del 2011 apoyaron la iniciativa más de 500 empresas de 13 países. 200 empresas pioneras aplicanrán el corazón del modelo, el Balance del Bien Común.” (Economía Solidaria: http://www.economiasolidaria.org/noticias/la_economia_del_bien_comun).

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