Orgánico … ¿o criollo?

Publicado el sábado 20 de enero en Vanguardia Liberal

Parece una moda: la comida “orgánica”. Una moda llegada del extranjero y solo accesible a pocos bolsillos. Se trata de productos sin agrotóxicos provenientes de pequeños agricultores y de cercanía. Pero un momento … ¿no recuerdan estas características a las de los alimentos llamados “criollos”? Resulta que en países industrializados, con una agroindustria omnipresente, prácticamente no existe el equivalente a “criollo”. Allí lo orgánico como novedad en su momento necesitaba rotulación acorde. Y estas rotulaciones nos llegan y encajan como pueden en nuestra propia realidad. Desde el extranjero se redefine algo muy parecido a “lo criollo” como algo especial, saludable y hasta chic.

“No creo en eso” o “Cosas raras que se inventan en los países ricos”, dirán algunos. Y sin embargo, la cosa rara que se inventaron los países enriquecidos es la agricultura industrial basada en agroquímicos: alimentos con a veces alarmantes grados de contaminación, con pérdida de nutrientes, que dejan tras de sí una estela de destrucción ambiental en su producción y distribución, amén de la ineficiencia energética de su producción basada en combustibles fósiles (ver por ej. los análisis de Joan M. Alier). Productos como el huevo o el pollo orgánico en cambio, esos se parecen mucho mas a los de toda la vida (al igual que su costo justo). Pero dejamos de creer en lo criollo, para creer en las bellezas perfectas que nos venden en el supermercado, lamentablemente sin etiqueta adicional que indique la cantidad de agroquímicos que llevan adosados.

Imaginamos lo “criollo” como destinado a dejar de existir, junto con el campesinado que lo produce, cuando llegue el improbable momento de ser un país “desarrollado”. Sería hora de entender que este campesinado, lejos de representar atraso, es portador de una reserva de saberes que ya se están teniendo en cuenta en investigaciones agroecológicas (ver por ejemplo Clara I. Nicholls o Victor M. Toledo). Pues efectivamente parece posible inventarnos una agricultura que alimente al mundo sin destrozarlo en el intento.

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Mercado campesino de Acuarela, Los Santos, Santander, Colombia

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Dieta occidental, sostenibilidad y colonialidad

La naciones unidas animan al veganismo para no acabar de destruir la tierra, la dieta occidental de carnes es insostenible… (ver link abajo):

Professor Edgar Hertwich, the lead author of the report, said: “Animal products cause more damage than [producing] construction minerals such as sand or cement, plastics or metals. Biomass and crops for animals are as damaging as [burning] fossil fuels.”

Al final del reportaje se cita al mismo profesor:
“Developing countries should not follow our model. But it’s up to us to develop the technologies in, say, renewable energy or irrigation methods.”

Los (aún) llamados países en desarrollo no deben seguir el modelo occidental, pero el profesor considera que las nuevas tecologías deben venir de occidente…

Se olvida que los países “en desarrollo” ya tienen saberes, ya tienen un campesinado produciendo comida, que si los dejaran tranquilos sin entregarle tierras y leyes a las multinacionales podrían seguir haciéndolo, y si sí es cierto que la tecnología occidental puede unirse a saberes locales, esta tecnología barata y adecuada precisamente surge en estos países “en desarrollo”.

Porfavor!!

Y volvamos a comer frijolitos!

UN urges global move to meat and dairy-free diet

El maíz en Colombia o como destruir la seguridad alimentaria

Octubre, 2012

El maíz es uno de los elementos básicos de la alimentación en Colombia, primordial para la seguridad alimentaria. Hasta principios de la década de los 90, Colombia era auto-suficiente en producción de maíz (amarillo). Esta autosuficiencia se terminó como efecto de la aplicación de las reformas estructurales del Consenso de Washington, con la rebaja de aranceles (Delgado). En el 2011, se importaba el 85% del maiz consumido en Colombia (El Universal, 2011). En ese año, el estado colombiano pone un plan en marcha con la meta de “fortalecer la seguridad alimentaria en Colombia” (Gobierno, 2011). El plan “país maíz” se introduce para incentivar la siembra de maíz tecnificado, con el fin de disminuir la dependencia de las importaciones. Tiene como meta además: “mayor uso de semilla certificada (híbridos y transgénicos)” (Ministerio, 2012).

La política estatal de fomentos, como se puede ver con el plan “país maiz”, está dirigida hacia los medianos y grandes productores que utilizan tecnologías avanzadas, incluyendo semillas transgénicas. Sólo los “grandes agricultores tecnificados podrían competir en un mercado totalmente distorsionado por los subsidios de los países del Norte” (Salgar, 2005).

En el sistema tradicional de cultivo, hay poca mecanización y poco uso de agroquímicos. Los rendimientos son bajos, ya que las tierras no son buenas, al contrario que las tierras usadas en el sistema tecnificado. Las siembras se hacen en asociaciación con fríjol, papa, haba y arveja, usando como cultivo de rotación el trigo y la papa, o con yuca, café, cacao, plátano y fríjol según la zona. Así, a pesar de las condiciones extremadamente limitantes en las que se hace el cultivo de maíz por los pequeños productores, paradójicamente son ellos quienes suministran el alimento a las regiones. La producción tecnificada está destinada en su mayoría a suplir la industria alimenticia y de concentrados para animales.

Con la entrada en vigor del TLC (Tratado de libre comercio Colombia-EEUU) en mayo del 2012 se espera un nuevo capítulo de lo que sucedió a principios de los ’90. Por un lado, están los EEUU: Allí el 81% de las exportaciones de maíz están controladas por 4 grandes firmas, las cuales son las que se han globalizado y tienen acceso a diferentes mercados; además muchas cubren diferentes etapas de la producción, aparte del comercio. Todo esto permite que mantengan los precios internacionales a un nivel muy bajo y practiquen el dumping. EEUU exporta maíz por debajo de los costos de producción (en el 2002 era un 13% por debajo) (Bejarano, 2004/2005, p.13). Por el otro lado, en Colombia, las importaciones de maíz tendrán arancel 0 desde el primer año (Delgado).

Los efectos del TLC pronto empezarán a notarse y el panorama no es alentador. Sin embargo, en Colombia también hay otra corriente, la de comunidades y organizaciones locales, productores agroecológicos, que están adelantando acciones para la defensa de la biodiversidad (23 razas diferentes de maiz!) (Salgar, 2005), y actuando para un cambio.

Bibliografía

Bejarano Barrera, Edgar. 2004/2005. La agricultura colombiana y el TLC con Estados Unidos. Oasis, Nr. 10. Bogotá: Universidad externado de Colombia. pp.279-297. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=53101016

Delgado M. , William. (extraído Oct. 2012) TLC Colombia-Estados Unidos y su incidencia en el sector agricola.

http://www.eumed.net/eve/resum/o6-03/wdm.htm

Gobierno de Colombia (abril, 2011). MinAgricultura puso en marcha el plan ‘País Maíz’, para fortalecer la seguridad alimentaria de Colombia. http://wsp.presidencia.gov.co/Prensa/2011/Abril/Paginas/20110402_06.aspx

Ministerio de Agricultura. 21.7.2012. Monumental sequía reduce considerablemente producción de maíz de EEUU. Colombia se favorece

http://www.minagricultura.gov.co/inicio/noticias.aspx?idNoticia=1590

Salgar, Lina María. 2005. El cultivo de maiz en Colombia. Semillas, Nr. 22/23.

http://www.semillas.org.co/sitio.shtml?apc=c1a1–&x=20154614

El Universal. 2 octubre 2011. País Maiz sigue espigando.

http://www.eluniversal.com.co/cartagena/economica/pais-maiz-sigue-espigando-4654

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