“Y cuénteme, que sabe de su tierra?…”

La canción de Katie James “Toitico bien empacao” ha causado revuelo. Al principio la imagen y el bambuco pueden resultar un poco incongruentes y uno espera, persistente expectativa, que ella cante con acento. Pero no, Katie es, de alguna manera, colombiana (es interesante este encuentro con nuestros prejuicios). A medida que avanza la canción la reconocemos como cercana y nos va llegando profundo. A mi me conmovió hasta las lágrimas, y leyendo los comentarios me doy cuenta de que el efecto es general. Y tengo que preguntarme por el porqué.

Tal vez reconocemos el dolor del campo de no ser visto. Pues Katie pregunta cosas que solo a ella en su situación de hibridez cultural puede o se le ocurren cuestionar: ¿que sabe de su tierra? Pregunta que por obvia no vemos pues un lastre pesado de siglos no se destapa fácil, se trata de un orangután sentado en la mesa del que cuesta hablar: el desprecio del país urbano hacia el país agrario. Sí, no sabemos de donde viene el azúcar empaquetada del supermercado, mal que compartimos con el resto de la humanidad modernizada (con todas sus secuelas, pero esto es otro tema), pero más grave aún es que despreciamos a los que nos lo proporcionan, también un mal generalizado, pero exacerbado en Colombia como en todo país mal llamado “en desarrollo” al que se le ha hecho creer que todo verdadero saber viene de afuera. Nunca del campo y menos del propio.

Duele ese país que no oiría a un campesino que hiciera esa pregunta que hace Katie. O mas bien, duele ese país en el que a un campesino le costaría hacer esa pregunta, no porque no haga falta, o porque no la sienta, sino porque cuesta darle la vuelta a una cuestión que siempre ha sido al revés: el que se considera que no sabe es el campesino. No sabe de la vida moderna, la única que parece importar. Saber de la tierra no es un saber que aparentemente haga falta en un país que huye a toda carrera, y desde hace siglos, de si mismo. Que quiere ser siempre otra cosa, mas moderna, menos “de la tierra”, más blanco. Un país que lleva decenios de naturalizar en el sentido común urbano a los rotulados como “desplazados”, de verlos como parte del paisaje. Pero Katie, sin el lastre de los siglos que hacen parecer inamovibles las estructuras, sí hace la pregunta, y ésta nos puede llegar hasta el tuétano, porque nos toca una llaga: esa huída de nosotros mismos no puede tener éxito.

También duele la pregunta porque nos recuerda cual es la Colombia que queremos muchos, una Colombia que quisiéramos recuperar. Esas hortalizas de las que habla Katie, ese ritmo, son los mismos elementos que pueblan nuestra infancia y que construyen algo tan elusivo como nuestra “colombianidad”. Una Colombia que se nos desmorona. Nos recuerda la frustración de ver como el tratado de paz se desbarata vilmente y la injusticia que ha sufrido el campo vuelve a quedar ignorada. Duele la impotencia ante el destrozo por parte de un partido político, y para provecho propio, de todo intento de tomar en serio el sufrimiento rural.

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Aparece esta canción al tiempo que se hacen esfuerzos concretos por parte de los medios por visibilizar los problemas del campo colombiano; el desprecio hace ya mucho que rebozó la copa. Tiene secuelas mortales: el abandono de los líderes sociales a su suerte. Pues no es un secreto que los muertos de un club social en Bogotá provocan una indignación que nunca provocan los cientos de muertes de líderes sociales, todos ellos luchando en las injusticias y soledades del la Colombia rural. Se agradece la iniciativa #UnLíderEnMiLugar para darles espacio a líderes sociales, al que se han unido entre otros, varios columnistas de la revista Semana. Por ejemplo, la lidereza Yirley Velasco en el espacio de Daniel Samper Ospina, uno de los impulsores de la iniciativa, deja una impresión profunda y nos acerca a la durísima realidad de tantos colombianos. Dice ella que tiene que tomarse el canal “porque ustedes los colombianos que viven en las ciudades no nos escuchan”. Últimamente se ha unido a esta iniciativa, hasta esa sólida institución colombiana que es “El minuto de Dios”. Resta decir ¡gracias! y no perder la esperanza de que por fin las cosas cambien.

Foto: Mauricioagudelo [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/)%5D

 

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Complejidad

Vemos hoy como el mundo lentamente y por todas latitudes cae en manos de quienes proclaman mano dura. Quedamos convertidos en buenos y malos y a los malos por lógica hay que suprimirlos, alejarlos, controlarlos. Pareciera necesario sobresimplificar el mundo; tal vez porque nos abruma. Puede ser por un exceso de información que supera nuestra humanidad, por una complejidad que no logramos entender y que se sale de nuestras manos. No entendemos los vaivenes de lo que llaman economía, no vemos de donde viene nuestra comida ni a donde van nuestros desechos, ni nuestra ropa, ni casi nada de lo que llena nuestras necesidades diarias. No vemos el daño que causamos. No vemos la destrucción de la tierra, por lo menos no en la dimensión que se nos narra que está sucediendo. Nuestro conocimiento, nuestras posibilidades de reaccionar no son suficientes, se vuelven puramente cerebrales y agobiantes. Tal vez atadas a los medios sociales.

Y llegan los que nos simplifican el mundo y prometen mejoría rápida (let’s make America great again), los que supuestamente encuentran a culpables claros y sencillamente reconocibles (los inmigrantes) o personajes /agrupaciones claramente malvados (las guerrillas o Maduro) sin que tengamos que entender nada, ni hacer nada que implique mucho esfuerzo… Ni siquiera los muertos, disonantes en la narrativa, nos conmueven a repensar nuestros esquemas. Es que … quien sabe, algo habrán hecho, o a lo mejor son líos de faldas.

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El problema es que la complejidad sigue ahí, y verla, aunque nos agobie, es tal vez la única manera de no caer en soluciones aparentemente fáciles pero a la larga catastróficas –lo que hace Bolsonaro hoy en el Amazonas tal vez no tenga vuelta atrás para el planeta–. Resaltar la complejidad significa hacer contrapeso a los facilismos, a los tantos que están de acuerdo en condenar sin ver matices, sin ver que todo tiene varios lados. Es llevar la contraria. Cuando oigo “el pueblo quiere xxxx”, ya sea en Cataluña, o ahora hablando de Venezuela, se me encienden todas la alarmas discursivas. El pueblo no existe, por lo menos no con una sola voz. ¡Somos diversos! Y tenemos necesidades e intereses diversos.

Cuando el mecanismo nacionalista aglutinador se pone en marcha el que señala la complejidad se vuelve un peligroso disidente. En la realidad maniquea que se ha creado, este personaje solo puede estar del otro lado, del de los malos. Veamos el caso de Venezuela. Se asume que no habrá guerra porque “el pueblo” acoge al nuevo presidente. Se olvida que el chavismo durante mucho años no ha sido dictadura sino que se trataba de gobiernos electos democráticamente. Incluso en la últimas elecciones, se puede cuestionar el que no fueran correctas, como tan unánimemente se asume. Esto no quiere decir que el gobierno de Maduro no haya tomado un rumbo autoritario en muchos sentidos. Pero si quiere decir que seguramente “el pueblo” entero no apoya a Guaido, como argumentan muchos.

De las cosas que mas llaman la atención de los memes que llegan ensalzando a Guaido es la facilidad con que se presenta el cambio de gobierno. Es altamente peligroso dejar de ver la complejidad venezolana, pues al hacerlo, toma forma la idea de que el cambio puede ser rápido e indoloro. Sucede muchas veces al comienzo de la guerras, precisamente al encenderse los fervores patrióticos, la creencia de que ésta será corta (lo dice Stefan Zweig en sus memorias o Chimamanda Adichie acerca de la guerra de Biafra, por ejemplo). Entender y sopesar la complejidad de las situaciones permitiría juzgar una situación con muchas mejores posibilidades de no cometer errores garrafales. Pero a los líderes poíticos que ya se han montado en su corcel guerrero y han resarcido su popularidad, ahora sin resquiebros, esto poco les interesa.

Dibujo de Rubén Caruso

 

¿Y si fuéramos uno de los “desplazados”?

desplazados77633fab_GenericNos lo tendríamos que imaginar, pues otra historia estaríamos contando si los grandes medios en Colombia hubieran publicado solo una millonésima parte de de las experiencias de los “desplazados” . Seguramente la sensibilidad de muchos colombianos sí se volcaría a ayudar a estas personas. Pero lamentablemente no, toca imaginárselo. Toca porque con mucha tristeza solo vemos que se difunde pánico por una posible reforma agraria de corte comunista (¡…por favor!) o castro-chavista, según perversa y muy febril imaginación del líder de derechas con todas las herramientas de la post-verdad a su servicio, como no.

Entonces a imaginar o a acudir a medios alternativos. Imaginemos que estamos en nuestra casa de alguna hermosísima vereda en Colombia. Nos llegan amenazas de que tenemos que irnos, o nos coje una balacera, o simplemente entran grupos armados a echarnos con violencia, o masacran al pueblo entero y logramos escapar. Tenemos que dejar nuestra casa y todo lo que poseemos… y enfilar a alguna ciudad para ver si podemos sobrevivir con nuestras familias. Si a mi me pasara esto seguramente lo primero que pensaría sería en acudir a alguna autoridad a que se solucione tan escandalosa injusticia. Pero la autoridad sospecharía de mi, podría ser colaboradora de la guerrilla, o esa misma autoridad podría estar aliada con los paramilitares (1).  Nadie ayudaría y sin remedio me quedaría sin nada, con un dolor inmenso si perdí a algún familiar en el proceso y una rabia gigantezca por tanta injusticia…

¿Porqué tantas personas en el país no se logran conmover ante la magnitud del desplazamiento forzado y la injusticia que representa? Porqué se vuelcan tantos, liderados por el máximo creador de pánico y odio, si, a hablar de los peligros de las reformas, sin pensar que es absolutamente necesario hacer reformas de fondo para por fin empezar a introducir un poco de justicia y reparación? ¿Se imaginan que todo está bien y que hay que mantener el país tal como está, después de 50 años de guerra? ¿Que no habrá costos ni que hay que renunciar a privilegios? ¿O estarán esperando a un Marshal Plan que venga del cielo? Ah si: la célebre frase “la economía está bien pero el país está mal”, y así podríamos seguir indefinidamente… ¿les parece? Querida burguesía, es el momento de reformas, con un equipo en el gobierno que representa al neoliberalismo y a las élites más rancias pero intentando arreglar la situación tan escandalosa en la que queda Colombia en el post-conflicto. ¡Que más quieren… ! ¿No será posible dejar que lo intenten?

(1) Esta situación está muy bien descrita, aunque tiene un contexto no campesino, en el libro de Abad Faciloince “La Oculta”.

Links:

https://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/colombia_testimonios_2004.htm

http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/informeGeneral/capitulo5.html

http://www.elpais.com.co/colombia/es-el-pais-con-mayor-desplazamiento-forzado-en-el-mundo-onu.html

Documental “No hubo tiempo para la tristeza”: https://www.youtube.com/watch?v=das2Pipwp2w

Foto de Semana.

El conjuro del miedo

Se me encoge todo de horror y tristeza, igual que cada vez que oigo estos argumentos: “¿Como es que Europa deja entrar a todos esos árabes, que son un peligro para la seguridad, que llevan ya generaciones sin querer integrarse…”? Esta vez concretamente no oigo esta frase en Europa sino al otro lado del Atlántico. La frase que juzga sobre un gigantesco grupo humano sin flaquear, que cree que lo sabe todo sobre “ellos” sin dudarlo, o sea: que no sabe que no sabe. Esta vez no se me salta el temperamento, no es el momento, sino que intento suavizar y razonar: No es que no hayan querido integrarse, solo se puede integrar el que se puede sentir ‘parte de’ y no tiene que estar dudando de su identidad permanentemente – esto lo entendí por experiencia propia en Austria trabajando con inmigrantes marginalizadas. 1

Poco antes en esta misma conversación habíamos estado hablando de Colombia, y me topé de frente con la idea de que este país, ahora en manos de firmes y rancios neoliberales (igual que en los últimos 20 a 30 años) va para una dictadura ‘a la Venezuela’ (y de una vez se echó a Ecuador en el mismo saco). Que ya el presidente está alejándose peligrosamente de instituciones democráticas.  Reconozco el conjuro de miedo fabricado meticulosamente durante décadas por el conocido ex-presidente y hacendado paisa que inventó formulas geniales como el aquí aludido peligro del “castrochavismo”. Sigo sin poder entender, siempre sorprendida, que personas educadas puedan creerse la patraña y de verdad situar al presidente Santos al lado izquierdo del espectro político. Genial: en Colombia para muchos sectores se hizo creíble que el ex-presidente de derechas es ‘la oposición’ al presidente, en realidad de derechas.  El paramilitarismo en estos momentos mata, uno tras otro, a líderes sociales. Esto no es tema de conversación en los círculos del miedo conjurado por Uribe. Era uno de los principales problemas para que la paz ‘de Santos’ fuera una verdadera paz, pero la supuesta oposición desvió la atención al ‘peligro del castrochavismo’. Y así estamos. Pero ese es otro tema.

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Me vi ayer la película sobre el papa Bergoglio. Trata el horror de la dictadura argentina: la tortura, los muertos, la impotencia. ¿Como es posible que seres humanos hagan esto, que planeen el horror, que torturen y maten como parte de su trabajo? El cómo entender esa sociedad que lo acepta es tal vez más fácil: la ignorancia, y sobretodo, el miedo. En esa época, el comunismo (bueno, en Colombia todavía) era el gran peligro y se combatía matando a los portadores de la peligrosa ideología. Ese miedo es capaz de hacer aceptable lo más aborrecible, de permitir que las personas más siniestras tomen las riendas.

En la película argentina se ve esta actitud: hay que mantener la seguridad ante todo. Igual que hoy.  Hay un imaginario con personas ‘malas’, como los más cándidos ‘a la Trump’ lo expresarían de manera infantil pero muy al grano. El miedo pone a ese grupo desconocido y peligroso al otro lado de un ‘nosotros’. Pueden ser “los árabes”, “los judíos”, “los comunistas”, “el castrochavismo”, etc. Al ponerlos al otro lado pierden su humanidad y ya se pueden torturar y matar. Lo importante es no tener mucho contacto con el grupo para poder aplicarle todos los prejuicios que vengan al caso, y alejarlos lo más posible del ‘nosotros’. La fantasía del peligro, la amenaza y la maldad del otro se puede volver un fantasma gigantesco, y politizar al más ignorante e indiferente. Personas antes apolíticas, y por lo tanto también poco instruidas en el tema, de un momento a otro se vuelven fUribundos portadores de miedo. Un miedo, siempre a un desconocido, que puede llevar al conjurador al triunfo. Y muchos alrededor del globo han aprendido como conjurarlo a las mil maravillas.

Ya en otra parte he mencionado el caso de un alcalde austríaco del pueblo de Traiskirchen que se encarga de mantener los miedos al mínimo… poniendo a los potenciales portadores de miedo en contacto con ese “Otro” para que se conozcan y puedan hablar de sus problemas de convivencia, y buscar soluciones. Pues nadie dijo que no iba a haber conflictos, ni parece que estemos en este planeta para no tener problemas de convivencia. El contacto es el que destruye el miedo, pues ahí nos podemos dar cuenta de que no somos tan diferentes.  Todos somos posibles receptores de fantasmas de miedo pero también podemos por lo menos volvernos conscientes de su mecanismo.

  1. Un video, muy fuerte, acerca de la integración o no del inmigrante en Europa: https://www.youtube.com/watch?v=e7mqfmZS5xM

Megaminería y desarrollo

Cajamarca, Colombia, 26 de marzo 2017. Se hace historia contra la megaminería:”La aplastante victoria del No a la minería en Cajamarca será un referente. El 97,92% de los votantes no quieren el proyecto de La Colosa…”(1)

La respuesta: … “La empresa AngloGold Ashanti ha emitido un breve comunicado, de apenas seis líneas,  en el que “lamenta que por cuenta de un debate mal planteado sobre la minería en Colombia, se ponga en riesgo que el país y la región reciban los beneficios de la minería bien hecha y responsable.”(1)

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(Foto de La silla vacía)

¿La región recibe los beneficios? ¿Las regiones con minería de manos de multinacionales son más prósperas y tienen mejor nivel de vida que otras regiones? Pues no. Ni siquiera a nivel nacional vale la pena degradar el medio ambiente de una u otra forma, si es que aceptamos esto como un dilema válido. Joan Martínez Alier, economista ambiental, afirma: “El PIB de la actividad minera está mal calculado, pues suma todos los dividendos generados sobre la actividad, pero no resta el costo de los daños generados por la misma en materia ambiental y social” (Contravía, sept.,2011). (Léase también por ejemplo: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5206359.pdf)

¿Que sucede en Colombia? En nuestro imaginario, y casi se puede decir, en la identidad nacional de los colombianos, está implantada la idea del progreso como bien máximo. Cualquier crítica a algo que se presente como progreso llama a una reacción airada y escandalizada. Esto encaja muy bien con los intereses de las multinacionales, o mas bien el interés pues en realidad es uno solo: generar dividendos para sus accionistas. Estamos en momentos en que la contaminación y destrucción ambiental ha llegado a tales extremos que practicamente ésta debería ser nuestra única preocupación. Pero nada de esto, y mucho menos el sufrimiento de zonas rurales, tradicionalmente en Colombia visto como “daño colateral”, tiene importancia frente al supuesto progreso.

Pero ¿porqué es tan dificil pensar más allá de la verdad que nos ofrecen las multinacionales y los gobiernos neoliberales? (En temas económicos todos igualitos aunque nos hayan montado el circo de oposición de Uribe contra Santos). Pues aunque se ponga toda la evidencia sobre la mesa, y haya ya muchas organizaciones, instituciones trabajando en otro modo de ver la economía, la obstinada creencia es: ‘el desarrollo es uno y el norte global nos muestra el camino, pues no hay otro camino’. Hay una falsa oposición entre el capitalismo actual y ‘volver a la época de las cavernas’. Sin embargo, el momento actual es producto de muchas decisiones y intereses que se nos desaparecen de la memoria. No es inevitable. Para dar un ejemplo: ¿Porque nos parece hoy tan normal que un aparato como el celular tenga que cambiarse cada dos o máximo cuatro años? (Pues un argumento para la desaforada minería es que se necesitan los minerales). No, no es normal, es un invento de nuestra economía y lo acabamos aceptando. Pues la economía actual está ocupadísima produciendo toneladas en objetos  muchas veces desechablaes y en muchos casos innecesarios para las pocas personas con poder de compra (cada vez menos). Este modo de consumir no le incrementa el nivel de vida a nadie. Todo esto se nos vende como el cénit de la civilización.  Pero ¡hay muchas otras posibilidades! Solo hace falta informarse! Abajo pongo links a instituciones que trabajan en reinventarse nuestra economía sin necesidad de volver a las cavernas. Y no, no son instituciones comunistas, ¡ay! La otra falsa oposición al capitalismo de hoy…

Links:

http://www.ejolt.org/

http://neweconomics.org/

http://www.centerforneweconomics.org/

http://www.socioeco.org/bdf_motcle-thema-174_es.html

 

1.https://colombiaplural.com/cajamarca-historia-la-megamineria/

 

El volver y los pequeños rituales (o un diario glotón)

El día gris, frío, mojado, poca gente en las calles, la nieve en montículos sucios. Entro al café, puertas altísimas y detrás una cortina pesada  que hay que atravesar para entrar al calorcito. Grüß Gott digo, parte importante del ritual, saludar según la manera clásica. También adentro poca gente, la vitrina llena de los mejores pasteles imaginables aunque no hay mucha variedad. Se oyen conversaciones en bajo tono, miro si hay alguna mesita al lado de la ventana … ¡perfecto!  Gemütlichkeit convertida en sitio, esa palabra que designa a Viena muy bien y que quiere decir comodidad y calor, relajación. Lo primero: mirar donde están los periódicos que siempre tienen un lugar especial en los cafés vieneses, están todos los principales y varios de cada uno … que nadie se quede sin el que prefiere. Lo encuentro y ¡ya me puedo acomodar en mi sitio! El camarero, su aspecto es el que se espera, con uniforme, y su actitud: cortés. Puede estar un poco enervado pero siempre adentro de una actitud distante y digna, lo cual no quiere decir que no se pueda permititir alguna pequeña broma. Si uno no se mueve adentro del ritual su actitud se podría confundir con poco amable. Pido el desayuno vienés: huevo cocido, dos semmeln, mantequila mermelada y queso, con café.

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El café en el que estoy hoy, adentro de las diferentes especies de cafés vieneses, es uno que yo llamaría de la especie “vetusto”. Puede ser que no hayan intervenido mucho en su aspecto desde hace unas décadas. La decoración parece que hubiera estado sumando objetos desde el siglo XIX, incluída una misteriosa corona de ramas que relaciono vagamente con un sitio de caza o con un refugio alpino. Los cafés mas conocidos y que están en el centro de Viena son más brillantes y perfectos, tal vez más parecidos a lo que fueron en su época de gloria, cuando por ellos se paseaban Freud o Stephan Zweig, o similares. Pero a mi a veces me gustan estos, silenciosos y tranquilos. Mas gemütlich, y menos tomados por el turismo.

Pero el tema es: rituales. Volver es buscar esa otra manera de ser que era uno y de la que todavía uno sabe cada movimiento, cada ejercicio de pregunta y respuesta. Yo digo Grüß Gott con su correspondiente modo de cantar las palabras, y me contestan lo mismo o alguna de las 2 o 3 variantes. Es una manera de moverse y relacionarse. Un ritual con que se dice: ¡yo también soy de aquí! Sigo el ritual que antes me salía automático, que antes era simplemente lo normal. Y casi es lo mismo. Pero solo yo me doy cuenta de que es un ritual y lo disfruto.Ya son mas de 10 años que no vivo en Austria, ahora lo normal para mi es otra cosa. En Barcelona me pasé mis primeros años buscando cafés que se acercaran al tipo vienés y donde poder leer tranquila… Ya no los busco, claro.

Cuando vuelvo a Viena busco mis sitios favoritos.  Por fuerza del paso del tiempo van desapareciendo, mas los cafés que las calles y plazas que si aguantan mejor el paso del tiempo. Mi ritual conocido también va quedando reducido a ciertos contextos. No he hablado de las Konditoreien, pastelerías, muchas veces de barrio, con su chefin o dueña al frente. Muchas veces Konditorei y Chefin también vetustos y con decoración años 50, y con un ambiente muy distinto al de los cafés vieneses. Son mas informales, o tal vez mas proletarias. Las Konditoreien que estaban al lado de mi casa cerraron, seguramente por jubilación, y están siendo sustituídas por otra especie muy distinta. No son cafés ni Konditoreien sino Lokale; no son vetustos sino cool, trendy, o como se quiera expresar. Yo me quedo sola con mi ritual pues mi Grüss Gott suena … pues eso, vetusto, ahora se saluda “hallo” y se despiden con un “chao”, y, ¡se tutean! Nada que hacer… Supongo que si me hubiera quedado aquí sería parte del movimiento de des-formalización del ritual diario vienés. Seguro que si.

Y así cambia Viena, esta vez es hasta posible que me tenga que devolver a Barcelona sin haber probado un solo sandwich como me lo daban en la Konditorei que cerró…

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Alle im selben Boot

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Im letzten Jahr bin ich nicht nach Österreich gekommen, obwohl es mein Zuhause ist, es ist der Ort wo ich meine ganze Jugend verbracht habe, der Ort wo ich mich wie Fisch im Wasser bewege. Und es ist der Ort wo ich eine Familie habe, meine österreichische Familie.
Vor 20, 30 Jahre, viele von den Parolen die man heute gegen Ausländer hört wären absolut verpönt und undenkbar gewesen. Heute hört man die auf der Straße und sogar von bekannten. Die Selbstverständlichkeit mit der ich mich in Österreich bewege, als Bürger der Welt, dieselbe Selbstverständlichkeit mit der Österreicher rund um den Globus reisen, ohne sich zu fragen, ob sie das Recht dazu haben, diese kommt ins Wanken für mich. Dieselbe Selbstverständlichkeit die die Österreicher jüdischer Abstammung verloren haben in den dreißiger Jahren vorigen Jahrhunderts, einfach in das eigene Land zu leben.
Am besten sagt es Christine Nöstlinger:
“Heutiger Rassismus lehnt schlicht ‚alles Fremde‘ ab, sieht das eigene Volk durch ‚Überfremdung‘ in Gefahr, wittert sogar ‚Bevorzugung der Ausländer‘ und meint – alles in allem: ‚Die wollen von uns leben, die wollen uns etwas wegnehmen!‘
Wer so denkt und unter Gleichgesinnten auch so redet, schmiert noch lange keine rassistischen Parolen, wirft keine jüdischen Grabsteine um, beschimpft keine Frauen, die Kopftuch tragen, verprügelt keinen Schwarzen und zündet kein Asylantenheim an. Aber den Menschen, die es tun, geben sie die Sicherheit, auch in ihrem Interesse zu agieren. Sie sind der Nährboden, aus dem Gewalt wächst.”

Die rechts Partei die heute viele wählen wollen, ihre Parolen, war und ist der Grund warum viele Ideen die verpönt waren heute akzeptiert werden. Diese Partei ist der Nährboden für Gewalt. Wer diese Partei wählt, wer Ihre aussagen akzeptiert, sticht seine aus dem Ausland stammende Freunde oder Familienangehörige in dem Rücken. Die Aussagen dieser Partei fühlen sich so an, wie körperliche Verletzungen.
Es werden viele sagen: “es bist eh nicht du gemeint” … Aber nein. Die Hassparolen der Rechtspartei sind wie Samen die eingepflanzt worden sind und schon längst wuchern und ihre eigene Logik verstärken. Es wuchert die Idee dass ein Land sich so einsperren kann, um ihre Probleme zu lösen, das die Welt nicht eins ist und als ganzes meine Heimat; dass es in Ordnung ist gegen ganzen Menschengruppen zu beurteilen und die Individuen und Ihre Menschlichkeit zu ignorieren. Und vor allem, die Wucherung sperrt die Sicht vor dem was wirklich los ist: Wie sind ALLE auf einem kleinen Planet den wir ganz schnell in den Abgrund führen. Die Rechtsparteien wollen ihren Eckchen im vielleicht noch nicht ganz sinkenden Boot durch Zäune sperren… wäre es vielleicht nicht besser das Boot anders zu führen?
Wäre es nicht besser die richtige Grunde der fallenden Lebensqualität, ich nehme an in Österreich fällt sie auch, auch wenn es noch sehr privilegiert ist, zu bekämpfen? Das Weltwirtschaftssystem die eine absurd wachsende Ungleichheit gegenüber den Ländern im Süden aber auch innerhalb der Länder im Norden verursacht. Unserer Umwelt: wenn man über die Fortschritte der Erderwärmung oder der Verlust an Biodiversität liest, die Zerstörung so viel Lebendiges, da kann man nur schockiert und zu tiefst traurig sein. Die riesige Konzerne mit eine ungeheuerliche Macht und eine Logik die komplett verkehrte Prioritäten setzt: nur Gewinne für Aktionäre, auch wenn sie die Welt und die Menschen rundherum zerstören. Kriege werden verursacht die dazu führen, dass Menschen lieber alles verlieren und ihr Leben riskieren als im eigenen Land zu bleiben.
Aber statt dem allem zu bekämpfen, denken manche dass es besser ist sich in das kleine Land einzusperren , und auf die ohnmächtigste Opfer des Systems loszugehen. Ja es ist viel einfacher, stimmt, auf die Schwachen die alles verloren haben loszugehen. Und es gibt den Anschein den eigenen Wohlstand zu schützen. Aber in Wirklichkeit, sehr Zielführend ist es nicht, wir sind nämlich alle im selben Boot.

1Ich lasse mein Deutsch so we es ist, mit Fehler, dieses Deutsch zeugt von meiner Geschichte, auch der Geschichte anderen menschen die in viele Orte gelebt haben, und die dadurch ihr eigenes Leben aber auch das leben der Menschen in den Orten wo sie ankommen bereichern. Die Welt is Bunt und Reich, es gibt viele Arten Mensch zu sein, nur wir können davon Zeugen sein! Ich hoffe die Verständlichkeit leidet nicht darunter…

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Propaganda, consumismo y … J.C. Vélez

Si extraterrestres inteligentes llegaran a nuestro planeta a cualquiera de las grandes ciudades del globo, llegarían a conclusiones bastante erradas sobre el ser humano. Creerían al ver las ciudades que los mas importante para nosotros es comprar continuamente productos de belleza, ropa, vehículos, etc. Visualmente, en nuestra vida diaria, estamos completamente rodeados de propaganda, día a día nos cobija, nos habla, nos llena de su estética y de sus lógicas, mejor dicho, nos lava el cerebro. ¡No hay ninguna información que tengamos tan permanentemente en nuestras vidas! Es triste, y es increíble a lo que el ser humano se acostumbra si se le introduce poco a poco. En países como Colombia donde se acepta sin chistar todo lo que parezca modernidad he visto comerciales (parlantes para mas horror) hasta adentro de los ascensores. Resulta que para el monstruo económico que hemos creado la publicidad sí es lo mas importante que puede haber… se trata del mandato de consumir.

Estos días estalló un escándalo en Colombia pues un empresario metido a político, mas concretamente a campañas, llevó sus lógicas empresariales a la política, algo que en algunos círculos se considera benéfico, pero esa es otra historia. Y es muy interesante ver lo que sucedió aquí….

Dice Vélez en la entrevista que catapultó el escándalo:

“Unos estrategas de Panamá y Brasil nos dijeron que la estrategia  era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación. ”

Lo explica con tanta candidez que lo único que se puede pensar es que para él se trata de un asunto normal y correcto. Y es que justamente: hace mucho tiempo dejamos de esperar de los comerciales que fueran veraces, que “expliquen” algo, nos acostumbramos a que nos manipulen con imágenes y eslóganes y a que ¡no nos den ningún tipo de información para saber si algo es bueno o malo! Y aquí esta el quid de la cuestión. Yo no veo televisión desde hace muchos años, y aunque obviamente no quedo libre de comerciales si creo que me libro de una buena parte de ellos. Y llevo ya tiempo sorprendiéndome, al ver televisión en algún sitio, de como van cambiando a través de los años, cada vez más desfachatados dejando la información de lado, introduciendo imágenes que nada tienen que ver con el producto, basadas casi siempre en reforzar prejuicios, sexismo, etc. El lema sería: el fin justifica los medios… y así vivimos.

El caso aquí es que esta lógica ha sido llevada a una campaña política, con consecuencias muy graves. Habrá alguien que no se de cuenta incluso de que hay algo malo en esto, pues creerá en el lema que acabo de mencionar. El problema es que puede ser que la finalidad de una campaña política sea ganar, pero la finalidad en la últimas elecciones no debería haber sido partidista, mas bien se trataba de juzgar de la mejor manera posible cual era la mejor opción para Colombia. Y de esta confusión de fines creo que el responsable no es Vélez sino el jefe máximo. Evitar que la gente piense o dirigir la campaña hacia un “dejar de explicar los acuerdos” en ese sentido ha sido una acción criminal y escandalosa contra Colombia y su democracia cojeante. Los del sí nos la pasamos enviando videítos pedagógicos para poder entender el acuerdo, algunos de ellos tan imparciales que casi me convencen del no1. ¿Que chance teníamos contra manipulaciones astutas de semi-verdades, que tenían como meta emocionalizar? No quiero decir que los del sí no estuviéramos emocionalizados, y el lema “paz”, si queremos comparar lemas que hablen a las emociones, fue algo engañoso por exagerado y porque es cierto que muchos de los del no no están contra la paz en general. Aunque sea muy argumentable que valiera la pena tomar el riesgo de retornar a la guerra. Por otra parte si vamos a los sitios donde dejó de haber muertos este año ¡este lema “paz” es absolutamente veraz! A pesar de estos reparos si creo que la campaña del si se basaba en informar y no en engañar.

Volviendo a la entrevista a Vélez, más adelante se pueden leer detalles dignos de un buen empresario haciendo su tarea:

“En emisoras de estratos medios y altos nos basamos en la no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de estratos bajos nos enfocamos en subsidios. En cuanto al segmento en cada región utilizamos sus respectivos acentos.  En la Costa individualizamos  el mensaje de que nos íbamos a convertir en Venezuela. … En ocho municipios del Cauca pasamos propaganda  por radio la noche del sábado centrada en víctimas.”

Muy buenas estrategias, se habla directamente al “consumidor” en su idioma. Lo importante es llegar a las emociones pues “estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca.” como dice. Que se basen en frases completamente engañosas sin ningún tipo de fundamento como “nos vamos a convertir en Venezuela” no importa. Y menos importa usar a las víctimas para hacer su propaganda, pues no interesaba sacar a la luz la verdad de los horrores de Colombia, sino solo se usaron como plan de manipulación, perdón, de marketing.

Y vamos al final feliz de la campaña, pues continúa Vélez en su lógica reluciente, limpia de toda ética: “el No fue la campaña más barata y efectiva en mucho tiempo. Su costo-beneficio es muy alto.” Si, su costo fue muy alto.

La entrevista a Vélez: http://www.larepublica.co/el-no-ha-sido-la-campa%C3%B1a-m%C3%A1s-barata-y-m%C3%A1s-efectiva-de-la-historia_427891

Interesante, sobre el día sin propaganda:

http://www.letra.org/spip/spip.php?article5470

1El si o no de la silla vacía: http://lasillavacia.com/silla-blanca#test-paz

Sobre mezquindades y prioridades… El Si o el No

Debe de haber buenos argumentos para el No… lo que pasa es que nunca se oyen. Lo que se oye son siempre las mismas retahílas de clara confección uribista. Que el castrochavismo de Santos (sorprende que personas que pasaran por la universidad pueden aceptar esto); que podrían volverse elegibles los guerrilleros (con el perdón, pero de eso se trata, de cambiar balas por urnas); que son millonarios y narcotraficantes… Si a Uribe tanto le estorban los susodichos como para condenarnos a hacer la guerra, ¿porque no usó su poder de arrastre para combatir a los narco-políticos en su momento? Que se va a ceder demasiado, que les van a a dar un sueldo… El ex-presidente debería de estar mejor informado acerca de lo que hay que ceder para lograr firmar tratados. Los comentarios de expertos internacionales ojalá pongan a pensar.

La idea de que se prefiera la guerra a que los ex-guerrilleros tengan derecho a ser votados y a acceder al poder es preocupante. Pareciera que en este pobre país los conceptos más básicos de la democracia no forman parte del imaginario colectivo. Y la verdad es que si, es un “peligro” verdadero, uno inherente a la democracia, en la que puede suceder que personajes peligrosos para un sector de la población, como Trump, o los neonazis en Austria (hay elecciones muy próximas) salgan elegidos.1 Pero no por eso podemos negar que por ahora no hay mejor alternativa a la democracia como opción para formar gobiernos y hasta nuevo aviso sería el ideal a implantar en Colombia. En palabras de William Ospina: “Si, como tantos creemos, es la falta de democracia lo que ha producido esta guerra, sólo la democracia puede ponerle fin.”2

Por otro lado, la justicia o la falta de ella parece que siempre es un dilema en tratados de paz: qué tanto perdonar y qué tanto castigar. O sea, no es de respuesta fácil como lo quisiera el uribismo.

Sucede lo mismo con esa idea implícita en muchos de los argumentos del No: que otra paz mejor que “la de Santos” sería posible. Como si todo el equipo que trabajó durante cuatro años a propósito hubiera cedido más de lo que podía ser… ¿Se puede pensar de verdad que después del No van a haber más negociaciones y mejores? ¿O que la guerra va a acabar con los guerrilleros? Cosa que no logró el bravucón hacendado ex-presidente en 8 años. A donde quiere llegar este personaje, al final, con su No?

A lo que voy sin embargo, es que todo este debate descrito arriba, aunque sea válido para un sector de la población (ese en el que me encuentro yo): privilegiado y citadino, que además es el sector que tiene el peso para decidir, no es el que me da los argumentos para votar por el Sí. Mas bien, este debate me empieza a parecer tremendamente mezquino. Da mucha tristeza, mucha más que la ignorancia o la manipulación que está detrás de los argumentos de Uribe, que no se esté argumentando desde los horrores de la guerra. Si oímos otras voces, las de aquellos que ponían los muertos, o sea, la gente del campo, ya son otras las prioridades. ¿Como pueden los supuestos peligros futuros que se ven en el acuerdo ponerse en la balanza con las vidas que se van a perder si damos vuelta atrás? Como pueden los que defienden el No con estos argumentos, condenar a otros, siempre son otros, allá lejos en zonas rurales, a morir? Cuando empezamos a oír las historias de desplazados y afectados, absolutamente espeluznantes, ¿no tendríamos que apostar por la opción que acabe por lo menos con algo de este sufrimiento? Que se reciclen los guerrilleros como sucedió con lo paras, que tengan sus curules (y que después el que quiera se dé el gusto de no votarlos), que no entreguen la plata al igual que tanto político corrupto… Pero que se acaben por lo menos una buena parte de los muertos, desaparecidos, etc. Un No solo tendría sentido si hay dudas fundamentadas de que los muertos y el sufrimiento no van a mermar… como dije, puede que haya buenos argumentos para el no, pero no los he oído. Cualquier otra cosa es de una mezquindad que asusta. La solidaridad con la gente del campo, los que nunca salen en un noticiero, los que han sido desplazados, esa sería la mayor sorpresa y el gran cambio en “las soledades de Colombia”.

Personajes como A.Uribe son geniales para conjurar los miedos y el egoísmo, igual que Trump o los neonazis. Asusta la facilidad con la que frases simplificantes, sonoras y pegajosas entran en circulación y riegan (si, como se riegan semillas) las mas bajas emociones del ser humano: la rabia o el odio, siempre imaginarios hacia quien no conocemos pero agrupamos usando todos nuestros prejuicios. Es lo que sucede en todos los racismos. En Austria por ejemplo asusta ver como el odio hacia el extranjero se ha vuelto socialmente aceptable. Pero esto es otra historia…

1¿Se deberían prohibir algunas ideologías como el nazismo que, si puestas en práctica, conllevan la pérdida de derechos de parte de la población como podría suceder en la próximas elecciones austríacas? (Tampoco creo que sea el caso de las futuras “FRC”… ) Es un debate abierto en países con historia nazi, donde es ilegal que alguien incite al odio o se haga culpable de “Wiederbetätigung” o retorno a defender el nazismo.

Austria y un mundo interconectado

El mundo cada vez parece más pequeño e interconectado. Algunos tenemos la posibilidad y suerte de volar de un lado al otro, comprobar que los seres humanos en todas partes son bastante parecidos y que estamos todos, aunque unos más que otros, unos antes que otros, sufriendo los estragos de un sistema voraz y destructivo. Hace años las zonas beneficiadas por la rapacidad no se enteraban del otro lado. Las guerras estaban allá lejos, los mendigos en otra parte… Y en cierto momento, hace ya unos años, llegan a Europa. El empobrecimiento de muchos se vuelve visible para el norte global. De pronto, hay mendigos hasta en Suecia…

Y no solo hay mendigos, hay flujo de migrantes. Al liberalismo se le pasó, convenientemente para algunos, que en principio y para ser consecuentes y justos, también tendría que incluir en su liberalización al flujo de personas. Se le olvido que las relaciones de poder existen. Y las personas migrantes son declaradas ilegales mientras que los dineros migrantes son declarados legales. Y todo parece normal…

Y aparecen políticos que ven los mendigos en la calle, y se olvidan de que el mundo es pequeño e irremediablemente interconectado e interdependiente, que lo que se ve aquí es parte de lo que hay allí. Se olvidan, al igual que los economistas, de que nuestro planeta es redondito y finito, que somos todos uno. Que si unos crecen de manera exponencial, a otros les falta. Que si unos consumen mucho más de los que les corresponde en un planeta finito, otros no van a tener suficiente y la tierra no va a dar abasto (ver por ej. : http://www.no-burn.org/article.php?id=768). Mejor dicho, se olvidan de muchas cosas y ofrecen soluciones brillantes: mejor nos encerramos en nuestro paisito.

Y mientras tanto, pareciera que nuestra naturaleza humana se ofrece a que nos llenen de miedos. Expertos en manipulación inventan historias para acrecentar el miedo (http://hoaxmap.org/), el odio visceral, tribal del que en épocas remotas defendía su aldea con un mazo. Y caen las personas en las mentiras, que una vez puestas en circulación tienen vida propia. Y la solución nuevamente pareciera ser: hay que encerrarse. Puede ser que esta historia hable de Austria, de toda Europa, de EEUU… pero también de un país como Colombia en el que la misma ideología del miedo y de los instintos bajos de odio, exclusión y miopía egoísta se aplica al conflicto interno, y tiene su expresión en un líder que sabe manipular.

Mientras tanto, en Austria gana, por menos de 1% de los votos, un profesor, que ha hecho campaña con verdaderos argumentos (¡insólito!). Un líder del partido verde y desde la izquierda del espectro que va a tener que hacer frente a la horda tribal que se ha formado en el país alpino. Y en Austria quedó muy claro que la educación es un antídoto contra el corto circuito de soluciones fáciles propagado por el candidato de la extrema derecha (http://www.ruhrbarone.de/oesterreich-das-lachen-das-im-hals-stecken-bleiben-sollte/125946). Tema de por si problemático por que implica también conflictos de clases reencauchados. Por ahora, los que defienden la exclusión como remedio a problemas muchísimo más complejos por lo menos no tendrán vía libre para poner en práctica sus supuestas soluciones.

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