Alle im selben Boot

Liebe Leute, Familie und Bekannten,1

Im letzten Jahr bin ich nicht nach Österreich gekommen, obwohl es mein Zuhause ist, es ist der Ort wo ich meine ganze Jugend verbracht habe, der Ort wo ich mich wie Fisch im Wasser bewege. Und es ist der Ort wo ich eine Familie habe, meine österreichische Familie.
Vor 20, 30 Jahre, viele von den Parolen die man heute gegen Ausländer hört wären absolut verpönt und undenkbar gewesen. Heute hört man die auf der Straße und sogar von bekannten. Die Selbstverständlichkeit mit der ich mich in Österreich bewege, als Bürger der Welt, dieselbe Selbstverständlichkeit mit der Österreicher rund um den Globus reisen, ohne sich zu fragen, ob sie das Recht dazu haben, diese kommt ins Wanken für mich. Dieselbe Selbstverständlichkeit die die Österreicher jüdischer Abstammung verloren haben in den dreißiger Jahren vorigen Jahrhunderts, einfach in das eigene Land zu leben.
Am besten sagt es Christine Nöstlinger:
“Heutiger Rassismus lehnt schlicht ‚alles Fremde‘ ab, sieht das eigene Volk durch ‚Überfremdung‘ in Gefahr, wittert sogar ‚Bevorzugung der Ausländer‘ und meint – alles in allem: ‚Die wollen von uns leben, die wollen uns etwas wegnehmen!‘
Wer so denkt und unter Gleichgesinnten auch so redet, schmiert noch lange keine rassistischen Parolen, wirft keine jüdischen Grabsteine um, beschimpft keine Frauen, die Kopftuch tragen, verprügelt keinen Schwarzen und zündet kein Asylantenheim an. Aber den Menschen, die es tun, geben sie die Sicherheit, auch in ihrem Interesse zu agieren. Sie sind der Nährboden, aus dem Gewalt wächst.”

Die rechts Partei die heute viele wählen wollen, ihre Parolen, war und ist der Grund warum viele Ideen die verpönt waren heute akzeptiert werden. Diese Partei ist der Nährboden für Gewalt. Wer diese Partei wählt, wer Ihre aussagen akzeptiert, sticht seine aus dem Ausland stammende Freunde oder Familienangehörige in dem Rücken. Die Aussagen dieser Partei fühlen sich so an, wie körperliche Verletzungen.
Es werden viele sagen: “es bist eh nicht du gemeint” … Aber nein. Die Hassparolen der Rechtspartei sind wie Samen die eingepflanzt worden sind und schon längst wuchern und ihre eigene Logik verstärken. Es wuchert die Idee dass ein Land sich so einsperren kann, um ihre Probleme zu lösen, das die Welt nicht eins ist und als ganzes meine Heimat; dass es in Ordnung ist gegen ganzen Menschengruppen zu beurteilen und die Individuen und Ihre Menschlichkeit zu ignorieren. Und vor allem, die Wucherung sperrt die Sicht vor dem was wirklich los ist: Wie sind ALLE auf einem kleinen Planet den wir ganz schnell in den Abgrund führen. Die Rechtsparteien wollen ihren Eckchen im vielleicht noch nicht ganz sinkenden Boot durch Zäune sperren… wäre es vielleicht nicht besser das Boot anders zu führen?
Wäre es nicht besser die richtige Grunde der fallenden Lebensqualität, ich nehme an in Österreich fällt sie auch, auch wenn es noch sehr privilegiert ist, zu bekämpfen? Das Weltwirtschaftssystem die eine absurd wachsende Ungleichheit gegenüber den Ländern im Süden aber auch innerhalb der Länder im Norden verursacht. Unserer Umwelt: wenn man über die Fortschritte der Erderwärmung oder der Verlust an Biodiversität liest, die Zerstörung so viel Lebendiges, da kann man nur schockiert und zu tiefst traurig sein. Die riesige Konzerne mit eine ungeheuerliche Macht und eine Logik die komplett verkehrte Prioritäten setzt: nur Gewinne für Aktionäre, auch wenn sie die Welt und die Menschen rundherum zerstören. Kriege werden verursacht die dazu führen, dass Menschen lieber alles verlieren und ihr Leben riskieren als im eigenen Land zu bleiben.
Aber statt dem allem zu bekämpfen, denken manche dass es besser ist sich in das kleine Land einzusperren , und auf die ohnmächtigste Opfer des Systems loszugehen. Ja es ist viel einfacher, stimmt, auf die Schwachen die alles verloren haben loszugehen. Und es gibt den Anschein den eigenen Wohlstand zu schützen. Aber in Wirklichkeit, sehr Zielführend ist es nicht, wir sind nämlich alle im selben Boot.

1Ich lasse mein Deutsch so we es ist, mit Fehler, dieses Deutsch zeugt von meiner Geschichte, auch der Geschichte anderen menschen die in viele Orte gelebt haben, und die dadurch ihr eigenes Leben aber auch das leben der Menschen in den Orten wo sie ankommen bereichern. Die Welt is Bunt und Reich, es gibt viele Arten Mensch zu sein, nur wir können davon Zeugen sein! Ich hoffe die Verständlichkeit leidet nicht darunter…

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Propaganda, consumismo y … J.C. Vélez

Si extraterrestres inteligentes llegaran a nuestro planeta a cualquiera de las grandes ciudades del globo, llegarían a conclusiones bastante erradas sobre el ser humano. Creerían al ver las ciudades que los mas importante para nosotros es comprar continuamente productos de belleza, ropa, vehículos, etc. Visualmente, en nuestra vida diaria, estamos completamente rodeados de propaganda, día a día nos cobija, nos habla, nos llena de su estética y de sus lógicas, mejor dicho, nos lava el cerebro. ¡No hay ninguna información que tengamos tan permanentemente en nuestras vidas! Es triste, y es increíble a lo que el ser humano se acostumbra si se le introduce poco a poco. En países como Colombia donde se acepta sin chistar todo lo que parezca modernidad he visto comerciales (parlantes para mas horror) hasta adentro de los ascensores. Resulta que para el monstruo económico que hemos creado la publicidad sí es lo mas importante que puede haber… se trata del mandato de consumir.

Estos días estalló un escándalo en Colombia pues un empresario metido a político, mas concretamente a campañas, llevó sus lógicas empresariales a la política, algo que en algunos círculos se considera benéfico, pero esa es otra historia. Y es muy interesante ver lo que sucedió aquí….

Dice Vélez en la entrevista que catapultó el escándalo:

“Unos estrategas de Panamá y Brasil nos dijeron que la estrategia  era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación. ”

Lo explica con tanta candidez que lo único que se puede pensar es que para él se trata de un asunto normal y correcto. Y es que justamente: hace mucho tiempo dejamos de esperar de los comerciales que fueran veraces, que “expliquen” algo, nos acostumbramos a que nos manipulen con imágenes y eslóganes y a que ¡no nos den ningún tipo de información para saber si algo es bueno o malo! Y aquí esta el quid de la cuestión. Yo no veo televisión desde hace muchos años, y aunque obviamente no quedo libre de comerciales si creo que me libro de una buena parte de ellos. Y llevo ya tiempo sorprendiéndome, al ver televisión en algún sitio, de como van cambiando a través de los años, cada vez más desfachatados dejando la información de lado, introduciendo imágenes que nada tienen que ver con el producto, basadas casi siempre en reforzar prejuicios, sexismo, etc. El lema sería: el fin justifica los medios… y así vivimos.

El caso aquí es que esta lógica ha sido llevada a una campaña política, con consecuencias muy graves. Habrá alguien que no se de cuenta incluso de que hay algo malo en esto, pues creerá en el lema que acabo de mencionar. El problema es que puede ser que la finalidad de una campaña política sea ganar, pero la finalidad en la últimas elecciones no debería haber sido partidista, mas bien se trataba de juzgar de la mejor manera posible cual era la mejor opción para Colombia. Y de esta confusión de fines creo que el responsable no es Vélez sino el jefe máximo. Evitar que la gente piense o dirigir la campaña hacia un “dejar de explicar los acuerdos” en ese sentido ha sido una acción criminal y escandalosa contra Colombia y su democracia cojeante. Los del sí nos la pasamos enviando videítos pedagógicos para poder entender el acuerdo, algunos de ellos tan imparciales que casi me convencen del no1. ¿Que chance teníamos contra manipulaciones astutas de semi-verdades, que tenían como meta emocionalizar? No quiero decir que los del sí no estuviéramos emocionalizados, y el lema “paz”, si queremos comparar lemas que hablen a las emociones, fue algo engañoso por exagerado y porque es cierto que muchos de los del no no están contra la paz en general. Aunque sea muy argumentable que valiera la pena tomar el riesgo de retornar a la guerra. Por otra parte si vamos a los sitios donde dejó de haber muertos este año ¡este lema “paz” es absolutamente veraz! A pesar de estos reparos si creo que la campaña del si se basaba en informar y no en engañar.

Volviendo a la entrevista a Vélez, más adelante se pueden leer detalles dignos de un buen empresario haciendo su tarea:

“En emisoras de estratos medios y altos nos basamos en la no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de estratos bajos nos enfocamos en subsidios. En cuanto al segmento en cada región utilizamos sus respectivos acentos.  En la Costa individualizamos  el mensaje de que nos íbamos a convertir en Venezuela. … En ocho municipios del Cauca pasamos propaganda  por radio la noche del sábado centrada en víctimas.”

Muy buenas estrategias, se habla directamente al “consumidor” en su idioma. Lo importante es llegar a las emociones pues “estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca.” como dice. Que se basen en frases completamente engañosas sin ningún tipo de fundamento como “nos vamos a convertir en Venezuela” no importa. Y menos importa usar a las víctimas para hacer su propaganda, pues no interesaba sacar a la luz la verdad de los horrores de Colombia, sino solo se usaron como plan de manipulación, perdón, de marketing.

Y vamos al final feliz de la campaña, pues continúa Vélez en su lógica reluciente, limpia de toda ética: “el No fue la campaña más barata y efectiva en mucho tiempo. Su costo-beneficio es muy alto.” Si, su costo fue muy alto.

La entrevista a Vélez: http://www.larepublica.co/el-no-ha-sido-la-campa%C3%B1a-m%C3%A1s-barata-y-m%C3%A1s-efectiva-de-la-historia_427891

Interesante, sobre el día sin propaganda:

http://www.letra.org/spip/spip.php?article5470

1El si o no de la silla vacía: http://lasillavacia.com/silla-blanca#test-paz

Sobre mezquindades y prioridades… El Si o el No

Debe de haber buenos argumentos para el No… lo que pasa es que nunca se oyen. Lo que se oye son siempre las mismas retahílas de clara confección uribista. Que el castrochavismo de Santos (sorprende que personas que pasaran por la universidad pueden aceptar esto); que podrían volverse elegibles los guerrilleros (con el perdón, pero de eso se trata, de cambiar balas por urnas); que son millonarios y narcotraficantes… Si a Uribe tanto le estorban los susodichos como para condenarnos a hacer la guerra, ¿porque no usó su poder de arrastre para combatir a los narco-políticos en su momento? Que se va a ceder demasiado, que les van a a dar un sueldo… El ex-presidente debería de estar mejor informado acerca de lo que hay que ceder para lograr firmar tratados. Los comentarios de expertos internacionales ojalá pongan a pensar.

La idea de que se prefiera la guerra a que los ex-guerrilleros tengan derecho a ser votados y a acceder al poder es preocupante. Pareciera que en este pobre país los conceptos más básicos de la democracia no forman parte del imaginario colectivo. Y la verdad es que si, es un “peligro” verdadero, uno inherente a la democracia, en la que puede suceder que personajes peligrosos para un sector de la población, como Trump, o los neonazis en Austria (hay elecciones muy próximas) salgan elegidos.1 Pero no por eso podemos negar que por ahora no hay mejor alternativa a la democracia como opción para formar gobiernos y hasta nuevo aviso sería el ideal a implantar en Colombia. En palabras de William Ospina: “Si, como tantos creemos, es la falta de democracia lo que ha producido esta guerra, sólo la democracia puede ponerle fin.”2

Por otro lado, la justicia o la falta de ella parece que siempre es un dilema en tratados de paz: qué tanto perdonar y qué tanto castigar. O sea, no es de respuesta fácil como lo quisiera el uribismo.

Sucede lo mismo con esa idea implícita en muchos de los argumentos del No: que otra paz mejor que “la de Santos” sería posible. Como si todo el equipo que trabajó durante cuatro años a propósito hubiera cedido más de lo que podía ser… ¿Se puede pensar de verdad que después del No van a haber más negociaciones y mejores? ¿O que la guerra va a acabar con los guerrilleros? Cosa que no logró el bravucón hacendado ex-presidente en 8 años. A donde quiere llegar este personaje, al final, con su No?

A lo que voy sin embargo, es que todo este debate descrito arriba, aunque sea válido para un sector de la población (ese en el que me encuentro yo): privilegiado y citadino, que además es el sector que tiene el peso para decidir, no es el que me da los argumentos para votar por el Sí. Mas bien, este debate me empieza a parecer tremendamente mezquino. Da mucha tristeza, mucha más que la ignorancia o la manipulación que está detrás de los argumentos de Uribe, que no se esté argumentando desde los horrores de la guerra. Si oímos otras voces, las de aquellos que ponían los muertos, o sea, la gente del campo, ya son otras las prioridades. ¿Como pueden los supuestos peligros futuros que se ven en el acuerdo ponerse en la balanza con las vidas que se van a perder si damos vuelta atrás? Como pueden los que defienden el No con estos argumentos, condenar a otros, siempre son otros, allá lejos en zonas rurales, a morir? Cuando empezamos a oír las historias de desplazados y afectados, absolutamente espeluznantes, ¿no tendríamos que apostar por la opción que acabe por lo menos con algo de este sufrimiento? Que se reciclen los guerrilleros como sucedió con lo paras, que tengan sus curules (y que después el que quiera se dé el gusto de no votarlos), que no entreguen la plata al igual que tanto político corrupto… Pero que se acaben por lo menos una buena parte de los muertos, desaparecidos, etc. Un No solo tendría sentido si hay dudas fundamentadas de que los muertos y el sufrimiento no van a mermar… como dije, puede que haya buenos argumentos para el no, pero no los he oído. Cualquier otra cosa es de una mezquindad que asusta. La solidaridad con la gente del campo, los que nunca salen en un noticiero, los que han sido desplazados, esa sería la mayor sorpresa y el gran cambio en “las soledades de Colombia”.

Personajes como A.Uribe son geniales para conjurar los miedos y el egoísmo, igual que Trump o los neonazis. Asusta la facilidad con la que frases simplificantes, sonoras y pegajosas entran en circulación y riegan (si, como se riegan semillas) las mas bajas emociones del ser humano: la rabia o el odio, siempre imaginarios hacia quien no conocemos pero agrupamos usando todos nuestros prejuicios. Es lo que sucede en todos los racismos. En Austria por ejemplo asusta ver como el odio hacia el extranjero se ha vuelto socialmente aceptable. Pero esto es otra historia…

1¿Se deberían prohibir algunas ideologías como el nazismo que, si puestas en práctica, conllevan la pérdida de derechos de parte de la población como podría suceder en la próximas elecciones austríacas? (Tampoco creo que sea el caso de las futuras “FRC”… ) Es un debate abierto en países con historia nazi, donde es ilegal que alguien incite al odio o se haga culpable de “Wiederbetätigung” o retorno a defender el nazismo.

Austria y un mundo interconectado

El mundo cada vez parece más pequeño e interconectado. Algunos tenemos la posibilidad y suerte de volar de un lado al otro, comprobar que los seres humanos en todas partes son bastante parecidos y que estamos todos, aunque unos más que otros, unos antes que otros, sufriendo los estragos de un sistema voraz y destructivo. Hace años las zonas beneficiadas por la rapacidad no se enteraban del otro lado. Las guerras estaban allá lejos, los mendigos en otra parte… Y en cierto momento, hace ya unos años, llegan a Europa. El empobrecimiento de muchos se vuelve visible para el norte global. De pronto, hay mendigos hasta en Suecia…

Y no solo hay mendigos, hay flujo de migrantes. Al liberalismo se le pasó, convenientemente para algunos, que en principio y para ser consecuentes y justos, también tendría que incluir en su liberalización al flujo de personas. Se le olvido que las relaciones de poder existen. Y las personas migrantes son declaradas ilegales mientras que los dineros migrantes son declarados legales. Y todo parece normal…

Y aparecen políticos que ven los mendigos en la calle, y se olvidan de que el mundo es pequeño e irremediablemente interconectado e interdependiente, que lo que se ve aquí es parte de lo que hay allí. Se olvidan, al igual que los economistas, de que nuestro planeta es redondito y finito, que somos todos uno. Que si unos crecen de manera exponencial, a otros les falta. Que si unos consumen mucho más de los que les corresponde en un planeta finito, otros no van a tener suficiente y la tierra no va a dar abasto (ver por ej. : http://www.no-burn.org/article.php?id=768). Mejor dicho, se olvidan de muchas cosas y ofrecen soluciones brillantes: mejor nos encerramos en nuestro paisito.

Y mientras tanto, pareciera que nuestra naturaleza humana se ofrece a que nos llenen de miedos. Expertos en manipulación inventan historias para acrecentar el miedo (http://hoaxmap.org/), el odio visceral, tribal del que en épocas remotas defendía su aldea con un mazo. Y caen las personas en las mentiras, que una vez puestas en circulación tienen vida propia. Y la solución nuevamente pareciera ser: hay que encerrarse. Puede ser que esta historia hable de Austria, de toda Europa, de EEUU… pero también de un país como Colombia en el que la misma ideología del miedo y de los instintos bajos de odio, exclusión y miopía egoísta se aplica al conflicto interno, y tiene su expresión en un líder que sabe manipular.

Mientras tanto, en Austria gana, por menos de 1% de los votos, un profesor, que ha hecho campaña con verdaderos argumentos (¡insólito!). Un líder del partido verde y desde la izquierda del espectro que va a tener que hacer frente a la horda tribal que se ha formado en el país alpino. Y en Austria quedó muy claro que la educación es un antídoto contra el corto circuito de soluciones fáciles propagado por el candidato de la extrema derecha (http://www.ruhrbarone.de/oesterreich-das-lachen-das-im-hals-stecken-bleiben-sollte/125946). Tema de por si problemático por que implica también conflictos de clases reencauchados. Por ahora, los que defienden la exclusión como remedio a problemas muchísimo más complejos por lo menos no tendrán vía libre para poner en práctica sus supuestas soluciones.

Francia y el miedo

Horribles imágenes las de Francia. Se trata del país vecino, tan cercano, tan parecido. Podríamos haber estado allí, es más, casi todos conocemos a alguien que estaba en París en ese momento… Da horror pensar que unos tipos llevados por el fanatismo, el extremismo, la brutalidad, hayan logrado llegarnos tan cerca. Y… nos entra el miedo: estamos acostumbrados a ver estas imágenes, la verdad sea dicha, pero de lo que sucede más allá de nuestra Europafortaleza, lejos. Y aunque el sufrimiento a veces se deba a bombas lanzadas por nuestro propio bando, léase “daños colaterales”, esto no nos toca tanto, ni facebook lanza máscaras para perfiles, ni sentimos el impulso de decir “Yo soy….”. Y decía, estamos acostumbrados a ver imágenes, pero no a enterarnos bien, cuando es allá lejos, del padre que busca su hija, de la tía de fulanito que es una de las heridas, etc. Pues los medios son los que nos llevan a implicarnos o no, a acercarnos al sufrimiento o no. Y cuando es allá lejos, y sobretodo, cuando son “daños colaterales”, no nos vamos a enterar del sufrimiento individual, aquel con el que podríamos empatizar. a menos que sea haciendo un esfuerzo especial de informarnos.
Después … en psicología se habla de una heurística, o atajo mental, que entra en funcionamiento. Aunque también se podría traducir como pereza e ignorancia. Una heurística se da cuando nuestro pensamiento sin tener suficiente información llega a una conclusión rápida para poder actuar. Digamos que el beneficio de la heurística sería que en muchos casos se acierta sin tener que gastar energía en el asunto, así lo explica la psicología. Entonces, actuamos de acuerdo a prejuicios: Que los que atacaron eran musulmanes … Ah! Entonces hay que sacar a todos los musulmanes de Europa. O… no dejarlos entrar. Muy inteligente conclusión. Y fácil. sobretodo teniendo en cuenta que llevamos meses, años, ya adentro de un discurso de miedo hacia el Otro, adentro de lenguajes que nos hablan de mareadas, avalanchas, ríos, de refugiados…. Vemos lo que tienen en común ellos: son musulmanes. No vemos lo que los medios no nos han acercado. Algo tan simple como: esta gente está huyendo de los mismos perpetradores de Paris, tenemos en parte al mismo enemigo mortífero. Estarían todas las condiciones para la solidaridad, para acogerlos, compartimos el mismo horror. Pero no, en muchos casos gana la heurística: son musulmanes y por eso, mejor dejarlos afuera…. Y así continuamos construyendo muros, como si pudiéramos separarnos del mundo.
Lo que da miedo es el miedo y la ignorancia de tantos, el odio fácil. Y dan mucho miedo los partidos del odio que son los mayores beneficiarios con estos acontecimientos.

La xenofobia que se siente

Ver de cerca el odio de una horda neonazi, como se ve en el video que reproduzco más abajo, es espeluznante. Aquí se ve una manifestación de Pegida (Patriotas europeos contra la islamización de Occidente) celebrando su primer año y un reportero, de piel oscura y en un alemán impecable, le pregunta a la gente que porqué está ahí. Una mujer dice que se podría dar que: “…cuando les den una señal desde la mezquita nos ataquen con cuchillos a todos…” Ella ha oído de un caso así, alguien ahí mismo, en la manifestación, se lo había contado. Luego, el reportero pregunta: “Pero usted me tiene miedo a mi? Yo tengo raíces migrantes, árabes …”. La mujer se ríe y dice: “No, a usted no, si usted ya está integrado…”. Más adelante en el video el reportero se encuentra con personajes bastante más violentos, a los cuales no les importa que el reportero en cuestión, visiblemente de ascendencia no alemana, esté “integrado”.

Me vienen a la cabeza imágenes de la época nazi: la más inocua aunque de un horror muy cercano por ser una escena de barrio: un hombre anciano, obligado a arrodillarse en la calle y limpiar el suelo, con la gente mirando: un judío. ¿Como fue posible este horror? Esto nos hemos venido preguntado las siguientes generaciones durante décadas. Hoy pareciera que lo estamos viviendo: el cómo fue posible.

Hace 30 años yo todavía alcancé a vivir el curioso tabú que había en Alemania contra toda expresión de nacionalismo, ondear la bandera en actitud patriótica estaba muy mal visto. Pues el nacionalismo alemán fue tabú. Fue. Hubo un momento, me acuerdo, en el que se hizo claro que el tabú había caído: en el mundial de futbol del 2006, Alemania celebró sin tapujos sus victorias y pudo ondear su bandera, este cambio de actitud se comento bastante en su momento. (1)

El Pegida en cuestión es una pequeña minoría y no hay que otorgarle más alcance del que tiene. Ya yéndome a Austria, lo preocupante se da en la población más general. He oído, viniendo de gente relativamente cercana, comentarios que expresan miedo/odio hacia los inmigrantes musulmanes: Que el país se está islamizando y en unos años vamos a perder nuestra cultura. También argumentos más elaborados y que reflejan los de el partido racista de derecha, el FPÖ: Que nos quitan el trabajo, la vivienda, que viven del dinero del estado, y reciben más que “los nuestros”. Prácticamente todos argumentos que se desbaratan con solo informarse un poco y mirar datos reales. Y uno de los mas efectivos: Que maltratan a sus mujeres y no comparten los valores occidentales… Este tema ya daría para varios libros. Solo decir que uno de los personajes más machistas que he conocido en mi vida justamente surge de puras cepas rurales austríacas donde hay auténticos trogloditas. Pero desde una visión racista “ellos” están todos anclados en la prehistoria y “nosotros” somos todos civilizados.

Lo que tal vez me da mas duro del giro de los últimos años es que el odio, el menosprecio hacia el extranjero se ha normalizado. Aunque los violentos sean pocos, el expresar prejuicios y juzgar por el color de la piel o la procedencia sí ha perdido toda vergüenza social. Ya el racismo no es tabú ni cuestión de algunos extremistas solamente.

Volviendo al tema de los refugiados, los perjuicios están llegando más allá, con ayuda de “rumores” descaradamente falsificados (2) y campañas políticas que incitan al odio: Que los refugiados violan, atacan tiendas para robar, etc. Y ver como la gente estos días está esperando en las fronteras para poder llegar a una Alemania que se ha vuelto la tierra prometida, ya aguantando no solo su historia, hambre y cansancio, sino además frío; ver estas imágenes y saber que se van a encontrar con un racismo creciente … esto es muy triste. Vienen de las guerras modernas en las que países poderosos bombardean países que no pueden tomar represalias. ¡Que guerras más limpias! … para los que atacan desde el aire. La otra parte de la “guerra”, la de los que huyen de sus países destrozados, esta parece que no había entrado en el cálculo…

Pero Austria tiene también otra cara. En un reportaje (3) a Andreas Babler, el alcalde de Traiskirchen, el pueblo austriaco donde está localizado el gran campo de refugiados de Austria, podemos darnos cuenta de que las cosas no tendrían que ser así. En este pueblo es donde mas potencial habría para que los nativos se sientan amenazados o en peligro de perder su cultura, etc. En el pueblo hay una situación desesperada y caótica con la llegada de tantos refugiados. Y sin embargo… Con una política de comprensión y diálogo, de inclusión de los refugiados en actividades con los habitantes de este pueblo, el alcalde ha logrado mantener una actitud abierta y solidaria hacia ellos. Esto se refleja en que los votantes del FPÖ, el partido de derechas y racista ya mencionado, se ha mantenido, sorprendentemente, en números bajos (14%). Lejano al 30% que logró este partido en la últimas elecciones regionales austríacas. El alcalde es muy cercano a la gente del pueblo, en los restaurantes y bares habituales participa en discusiones que hablan de problemas reales (¡no de los imaginarios!) que pueden surgir en la convivencia con los refugiados, actuando en parte como mediador, escuchando las quejas. Intenta aclararle a los vecinos del pueblo que el problema no son los refugiados, sino un sistema que no les ha dado otra opción a estas personas. Y que hay que convivir.

(1) Ver por ej. http://www.vergessene-fahnen.de/
(2) “Flüchtlingshetze im Internet” Reportaje austríaco de la ORF sobre la falsificación de datos que criminaliza a los refugiados:
http://tvthek.orf.at/topic/Fluechtlingskrise/10463081/Thema/10764941/Fluechtlingshetze-im-Internet/10764943
(3) https://nzz.at/phenomenon/wie-ein-hemdsaermeliger-weltverbesserer-in-traiskirchen-die-fpoe-klein-haelt/

Lógicas empresariales y otras irracionalidades

Hace poco, reflexionaba acerca de la barbaridad medioambiental que suponen la modalidad de café que se vende en cápsulas. En alguna parte leí acerca del gran negocio: Se vende el mismo café de siempre a un precio muchísimo mas caro, produciendo montañas de basura, haciendo necesario un mamotreto de máquina … y la gente tan feliz, lo compra. Prueba de una vez por todas de que los seres humanos poco de racionales tenemos. Que lo que pasa es que sabe muy rico. Bueno, no sé, las máquinas tradicionales sin cápsulas también hacían un café bastante especial, o también el tradicional espresso es algo mucho más manual y sencillo. Claro que no tienen un proceso tan pulcro y divertido… al fin se trata de tener juguetes. Y en particular estos juguetes “de diseño”, alabanza que me eriza los pelitos, son venta segura! Casi gritan: pertenezca a la elite, cómprenos! (Bourdieu saluda).

Lo cual podría no importar tanto, es parte del mundo que se supone privilegiado y que continuamente se tiene que inventar cosas nuevas para consumir. Menos indignante, digo, si fueran juguetes inocuos. Si no se produjeran esas montañas de basura plástica de la que el mundo no aguanta un gramo más; ya próximamente la comida de lujo no será la biológica/ ecológica sino la que todavía no contenga plástico, irremediablemente ya dentro de la cadena alimentaria. Pero el tema que me preocupa aquí es otro. Al mencionar las capsulitas en una conversación, me llega un comentario: …”pero hay que aceptar que el que las inventó es un genio, ¡que buen negocio!” Y aquí esta el meollo del asunto…

Se les enseña a nuestras clases empresariales, que son las que gobiernan el mundo en estos días, esa lógica y valores particulares. Es un genio digno de admirar el que se inventa un buen negocio. Encontró un nicho en el mercado, tuvo imaginación y emprendimiento, ¡admirable! Que su aporte a la contaminación mundial de plástico sea monumental, y su invento sea de un absurdo increíble y totalmente irracional (y la racionalidad es un valor del que está tan orgullosa nuestra civilización occidental…), no solo no entra en el cálculo con el que se valora el negocio, sino que mas bien ¡es completamente irrelevante! Como puede ser esto? El enriquecimiento individual es el único valor relevante para juzgar la bondad de un negocio. Supongo que las personas acostumbradas a pensar en lineas de valores empresariales se darían cuanta de la problemática que tiene su propia lógica o… ¿quieren que sus nietos acaben con las barrigas llenas de plástico, como tanto animalito que ya estamos viendo hoy en día? ¡Seguro que no! La lógica de una visión más completa de la sociedad tendría que ser la guía, también de aquellos que vienen al mundo con una mente empresarial. Esta es la cuestión.

Y a propósito del inventor… se arrepintió de su invento:
http://www.expoknews.com/el-inventor-de-las-capsulas-de-cafe-se-arrepiente-de-su-creacion/

Muertos que no son como nosotros

Hay algo que me molesta con la reacción unánime de horror ante la foto del niño sirio muerto en el periódico. Ese sensacionalismo de la prensa, disfrazado de un querer zarandear el corazón endurecido de los europeos, o de todos aquellos que estamos seguros en la Europa-fortaleza sigue siendo impúdico y des-informa más de lo que informa. No hay niños muertos en todos los bandos y guerras? Porque se muestra alguno y otro no? O … porqué la gente se espanta ante esta muerte y no ante la de tantos inmigrantes ahogados en los últimos meses?

Ayer, entrando a un bar en Barcelona, después de un mes de ausencia y un poco perdida en la cadena de acontecimientos, oigo una conversación entre dos señoras. Estaban espantadas con la foto. Una miraba a su niño, solo un poco mayor que el de la foto, describiendo como casi le dan arcadas de horror al ver esta imagen, al pensar en sus tres niños y los horrores de las personas que tienen que dejar todo para huir. Puedo suponer que esta es una persona que no repite clichés xenófobos. Y sin embargo, después la señora dice una frase que me llamó la atención: “Es que son como nosotros”. Los muertos, los refugiados … son como nosotros!

El problema y drama humano es que nos conmovemos más, según parece, ante el sufrimiento de gente que se asemeja a nosotros. Este tema ya lo ha tratado Judith Butler, hablando de las vidas que importan (y las que no), y ya entrando en el problema del racismo.

Dije antes que algo me perdí en este mes de ausencia en el que no me enteré mucho de lo que sucedía. Mis últimas referencias eran los naufragios de africanos que querían entrar a la fortaleza-Europa, el mar mediterráneo convertido en fosa común, más o menos ante una indiferencia generalizada. Y ahora me encontraba ante un horror general. E incluso ante una Merkel, como leí en un periódico austríaco y a propósito de los trenes que deberían llegar con refugiados desde Hungría, que decía que serían todos acogidos… Perdón, como?? Pues sí, Alemania, sin trabas, acoge a estos inmigrantes. Sigo leyendo… es que los refugiados son personas con educación, que pueden aportar algo a Alemania, país que necesita de más gente cualificada, según se explicaba. Pues si, es que… son como nosotros!

Pasando a otro de mis países, Colombia, no puedo dejar de asociar el problema de refugiados que se chocan con fronteras e indiferencia con lo que sucede allí. Colombia es el segundo país con más refugiados internos de todo el mundo, pero esto se vive con plena normalidad en las ciudades. Gente parada en las esquinas, que no parecen del lugar por su aspecto, ellos son los “desplazados”… se toma con naturalidad. Allí también se estrellan contra la indiferencia general, contra las fortalezas de zonas de la ciudad que quieren parecer de otro país. Estas, las fortalezas de los que defienden lo que tienen no es muy distinta a la europea. Allí, tal vez, no ha salido un niño muerto en los periódicos que haya trastocado esta indiferencia general. O tal vez Colombia se ha llenado demasiado de imagines de muertos, aunque, y esto es muy duro, los muertos no se parecen a los que toman las decisiones en las ciudades, pues los muertos casi siempre son campesinos. Esto es, excepto las víctimas de secuestro, y ante este crimen si se ha alzado la prensa y se ha movilizado a las personas. Nuevamente… ¿será que esos sí eran “como nosotros”? En Colombia, personas a las que alguno de los grupos armados ha despojado de todas sus pertenencias y posiblemente matado a alguno de sus integrantes, se encuentran en las ciudades no solo con indiferencia sino con rechazo, e incluso con dudas acerca de sus vivencias … “es que muchos se hacen pasar por víctimas para obtener ayudas del estado”, alguna vez me explicó alguien. Como si este “peligro” cambiara en algo la gran tragedia de estos refugiados. ¿Porqué esta indiferencia? Será que estos campesinos en Colombia… no son “como nosotros”?

Algunas fuentes:

http://derstandard.at/2000021592631/Merkel-weist-Oesterreichs-Kritik-an-angeblich-laxen-Verfahren-zurueck

Entrvistas a Judith Butler:

http://www.egs.edu/faculty/judith-butler/articles/media-death-frames-of-war/

http://opinionator.blogs.nytimes.com/2015/01/12/whats-wrong-with-all-lives-matter/?_r=0

Movilización climática o la racionalidad del crecimiento

Hoy, 21 de septiembre del 2014, día de un llamamiento global: se trata de la Movilización Climática de los Pueblos con motivo de la Cumbre sobre el Clima que tendrá lugar el 23 de septiembre de 2014 en Nueva York.

Diferentes películas están circulando por internet que nos ponen al tanto de la urgencia de parar las emisiones de CO2, yo me he visto “Disruption” (2014). Película efectiva en su mensaje, que asusta en su urgencia, que parece veraz en sus fuentes… y que esta destinada a sacar a la gente a la calle para que proteste. En esta película sin embargo solo se menciona de manera corta (lo cual está bien, no es su meta concreta) el cómo de esta reducción de emisiones: Se proponen las energías alternativas.

Más allá de la urgencia del asunto y aceptando que cambiar la fuente de energía sea una medida necesaria, ¿constituye esta medida una solución al problema? Mejor dicho: Si nos alejamos de quemar combustibles que produzcan CO2, ¿podríamos seguir consumiendo como si tuviéramos varios planetas Tierra a disposición, seguir con el tren de vida al que estamos acostumbrados?

¿Puede seguir siendo la prioridad número uno de los gobiernos, con un par de notables excepciones, querer volver (para los que están en crisis), o mantener, un crecimiento perpetuo de la economía? ¿No será más bien que este ideal, que se quiere imponer a cualquier costo como se ve en Europa, es justamente el problema?

Habría que remontarse a la historia de nuestra moderna “economía” para hacerle una “genealogía” a la norma del crecimiento. En nuestros tiempos la “economía” solo se puede entender como creciendo, pero esta es una idea, o dogma, que ha surgido no hace muchos años, es joven en la historia de la humanidad. Incluso Adam Smith, uno de los ideólogos fundacionales del capitalismo moderno, advertía que el crecimiento en un momento tenía que parar. Nosotros (me agrupo con los “occidentales”, aunque venga del sur global) nos consideramos el curubito de la civilización, orgullosos de que la racionalidad y no la superstición nos guíen. Sin embargo, en la naturaleza, a algo que crece sin parar solo se le puede llamar un cáncer. Y este puede matar, si no se le para, al portador. O sea, lo mismo que estamos haciéndole a la tierra y a nosotros mismos al crecer “la economía” desmedidamente. Un comportamiento bastante irracional.

La norma es seguir produciendo, seguir vendiendo, no importa qué ni cómo, no importa que ya no agregue más a la calidad de vida de las personas, pues ya se ha señalado en otra parte que a partir de un cubrimiento relativo de necesidades, el consumir más no agrega al bienestar. Pero la economía tiene que crecer. Hay que embutirle créditos a la gente, hay que inventarse todo tipo de nuevas necesidades (y como caemos: “que felicidad, tal o cual compañía nos regala un celular!”) o hacer que cada objeto quede obsoleto en cada vez menos tiempo… Es una irracionalidad absoluta de nuestra civilización, y es un mito que esto sea necesario. Falta aclarar que hablo aquí de un pequeño porcentaje de la población mundial que tiene el privilegio de sufrir de excesos consumistas (valga la ironía), pero aunque pequeño, es el sector de la población que está a punto de llevarse al planeta por delante.

La gran dificultad es pensar fuera del crecimiento como norma, salirnos de esta lógica. Forma parte de nuestras verdades culturales, que como tales que no nos permiten pensar más allá. ¿Dejar de crecer no quiere decir acaso “parar” la economía? No es esta la definición de la crisis en la que está sumida, por ejemplo, España? Muchísimas personas, millones y millones, pueden estar de acuerdo en hay que parar el calentamiento global, y querrán urgir a sus dirigentes a que hagan algo… Pero estamos listos para dejar de consumir de la manera en que lo hacemos? Pues podría ser que sí, que hay una manera de salirnos de nuestras verdades, que si hay otra manera de pensar lo que hemos venido a llamar “la economía…”. Y si, puede haber un bienestar que no tiene que ver con montañas de consumo… Hay que empezar a imaginarlo.

Continuará…

Esas bolsitas de plástico de todos los días

Por Gisela Ruiseco

Noviembre, 2013

Se lee hoy en las noticias que: “La Comisión Europea quiere reducir drásticamente el uso de bolsas de plástico finas (menos de 0,05 milímetros de espesor) en la Unión Europea (UE) porque constituyen un grave peligro de contaminación medioambiental y en especial en el medio marino para aves y peces”1.  Señala que un “94% de las aves del Mar del Norte tienen restos de plástico en sus estómagos”. Y con esto ha entrado ya en nuestra cadena alimenticia.

El daño causado por las bolsitas contrasta con el corto lapso de su existencia: En 1957 se introducen las primeras para empacar alimentos, y solo en el 77, en los EEUU, se introducen en las grandes tiendas para empacar las compras. Esto es, hace muy poco que las tenemos, y sin embargo, nos parece que no podemos vivir sin ellas.

Desde el principio, la responsabilidad por el uso de las bolsas se pasa a los consumidores y no a los productores. El peso de los daños causados por el plástico se diluyen y caen en manos y consciencias del consumidor. Otra sería la historia si las “externalidades” de la producción del plástico se vieran reflejadas en el precio de las bolsitas .

Por otro lado, con la idea de que podemos reciclar el plástico nos hemos relajado con el hecho que estamos produciendo y consumiendo grandes cantidades de un material que no se destruye en siglos. Y se recicla en parte, pero una gran cantidad del plástico, y en especial las bolsas delgadas, no llega nunca a reciclarse o escapa a los sistemas de recogida y desecho de basuras, acabando vertido en los campos, ríos y mares. Aquí se fragmenta y es ingerido fácilmente por animales. El plástico fragmentado eventualmente encuentra el camino hacia el mar, formando lo que se conoce como la gran sopa de plástico del Océano Pacífico2, escandalosa evidencia de nuestra cultura del desecho. Y el plástico de esta sopa no proviene de barcos indisciplinados, como se podría pensar. El 80% de su composición proviene de la tierra.

La gran pregunta es: ¿porqué no se prohiben estas bolsas? A qué estamos esperando? Parecería que nuestra desidia se debe a que pensamos que es demasiado tarde y entonces ya que importa, como en aquella película en que los enfermos de peste se sentaban a cenar rodeados de ratas…. Pero no, no es así, es simplemente letargo, y claro está, el poder de los lobbies del plástico3, lo que está detrás.

Es curioso que sigamos considerándonos la cima de la civilización humana, los primeros en vivir bajo premisas racionales, dejando atrás las supersticiones, la irracionalidad, de nuestros antepasados. La sociedad occidental moderna, y a pesar de toda apariencia, es definitivamente “irracional como totalidad” como dice Marcuse.

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