Megaminería y desarrollo

Cajamarca, Colombia, 26 de marzo 2017. Se hace historia contra la megaminería:”La aplastante victoria del No a la minería en Cajamarca será un referente. El 97,92% de los votantes no quieren el proyecto de La Colosa…”(1)

La respuesta: … “La empresa AngloGold Ashanti ha emitido un breve comunicado, de apenas seis líneas,  en el que “lamenta que por cuenta de un debate mal planteado sobre la minería en Colombia, se ponga en riesgo que el país y la región reciban los beneficios de la minería bien hecha y responsable.”(1)

cajamarcar2

(Foto de La silla vacía)

¿La región recibe los beneficios? ¿Las regiones con minería de manos de multinacionales son más prósperas y tienen mejor nivel de vida que otras regiones? Pues no. Ni siquiera a nivel nacional vale la pena degradar el medio ambiente de una u otra forma, si es que aceptamos esto como un dilema válido. Joan Martínez Alier, economista ambiental, afirma: “El PIB de la actividad minera está mal calculado, pues suma todos los dividendos generados sobre la actividad, pero no resta el costo de los daños generados por la misma en materia ambiental y social” (Contravía, sept.,2011). (Léase también por ejemplo: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5206359.pdf)

¿Que sucede en Colombia? En nuestro imaginario, y casi se puede decir, en la identidad nacional de los colombianos, está implantada la idea del progreso como bien máximo. Cualquier crítica a algo que se presente como progreso llama a una reacción airada y escandalizada. Esto encaja muy bien con los intereses de las multinacionales, o mas bien el interés pues en realidad es uno solo: generar dividendos para sus accionistas. Estamos en momentos en que la contaminación y destrucción ambiental ha llegado a tales extremos que practicamente ésta debería ser nuestra única preocupación. Pero nada de esto, y mucho menos el sufrimiento de zonas rurales, tradicionalmente en Colombia visto como “daño colateral”, tiene importancia frente al supuesto progreso.

Pero ¿porqué es tan dificil pensar más allá de la verdad que nos ofrecen las multinacionales y los gobiernos neoliberales? (En temas económicos todos igualitos aunque nos hayan montado el circo de oposición de Uribe contra Santos). Pues aunque se ponga toda la evidencia sobre la mesa, y haya ya muchas organizaciones, instituciones trabajando en otro modo de ver la economía, la obstinada creencia es: ‘el desarrollo es uno y el norte global nos muestra el camino, pues no hay otro camino’. Hay una falsa oposición entre el capitalismo actual y ‘volver a la época de las cavernas’. Sin embargo, el momento actual es producto de muchas decisiones y intereses que se nos desaparecen de la memoria. No es inevitable. Para dar un ejemplo: ¿Porque nos parece hoy tan normal que un aparato como el celular tenga que cambiarse cada dos o máximo cuatro años? (Pues un argumento para la desaforada minería es que se necesitan los minerales). No, no es normal, es un invento de nuestra economía y lo acabamos aceptando. Pues la economía actual está ocupadísima produciendo toneladas en objetos  muchas veces desechablaes y en muchos casos innecesarios para las pocas personas con poder de compra (cada vez menos). Este modo de consumir no le incrementa el nivel de vida a nadie. Todo esto se nos vende como el cénit de la civilización.  Pero ¡hay muchas otras posibilidades! Solo hace falta informarse! Abajo pongo links a instituciones que trabajan en reinventarse nuestra economía sin necesidad de volver a las cavernas. Y no, no son instituciones comunistas, ¡ay! La otra falsa oposición al capitalismo de hoy…

Links:

http://www.ejolt.org/

http://neweconomics.org/

http://www.centerforneweconomics.org/

http://www.socioeco.org/bdf_motcle-thema-174_es.html

 

1.https://colombiaplural.com/cajamarca-historia-la-megamineria/

 

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Occidente: visión desde la India

“El lugar de descanso de tu ropa descartada” Este video es una de esas raras oportunidades de vernos desde afuera … muy interesante:

https://aeon.co/videos/this-is-the-final-resting-place-of-your-cast-off-clothing

La India: última escala de toneladas de ropa occidental descartada. Las mujeres que la desbaratan se preguntan por las personas occidentales que la usaron, lanzan teorías acerca de porqué la gente tira ropa en perfecto estado. ¿Será que hay muy poca agua y prefieren no lavarla? ¿Son tan ricos que simplemente la pueden comprar y tirar por nada? Lo dicen con admiración por ese modo de vida que lo permite… ¿Que puede comer una persona para ponerse estos pantalones donde caben 4 (entre risas)? Y describen esas extrañas braguitas llenas de piedritas y perlitas falsas: ¿qué pobre niña indefensa tiene que ponerse eso?

Y mientras tanto, en occidente, la ropa cada vez más barata (todavía me acuerdo de mi sorpresa cuando salieron las primeras tiendas de tipo ropa barata pero lindísima: para mi fue H&M). Después nos empezamos a enterar: las maquilas y sus condiciones de trabajo esclavizantes, ahí es donde se paga el verdadero costo. Y como con tantos otros aspectos de nuestra civilización: es muy fácil ignorar el origen y destino de las toneladas que consumimos.

Woman sitting on sofa surrounded with shopping bags

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Lógicas empresariales y otras irracionalidades

Hace poco, reflexionaba acerca de la barbaridad medioambiental que suponen la modalidad de café que se vende en cápsulas. En alguna parte leí acerca del gran negocio: Se vende el mismo café de siempre a un precio muchísimo mas caro, produciendo montañas de basura, haciendo necesario un mamotreto de máquina … y la gente tan feliz, lo compra. Prueba de una vez por todas de que los seres humanos poco de racionales tenemos. Que lo que pasa es que sabe muy rico. Bueno, no sé, las máquinas tradicionales sin cápsulas también hacían un café bastante especial, o también el tradicional espresso es algo mucho más manual y sencillo. Claro que no tienen un proceso tan pulcro y divertido… al fin se trata de tener juguetes. Y en particular estos juguetes “de diseño”, alabanza que me eriza los pelitos, son venta segura! Casi gritan: pertenezca a la elite, cómprenos! (Bourdieu saluda).

Lo cual podría no importar tanto, es parte del mundo que se supone privilegiado y que continuamente se tiene que inventar cosas nuevas para consumir. Menos indignante, digo, si fueran juguetes inocuos. Si no se produjeran esas montañas de basura plástica de la que el mundo no aguanta un gramo más; ya próximamente la comida de lujo no será la biológica/ ecológica sino la que todavía no contenga plástico, irremediablemente ya dentro de la cadena alimentaria. Pero el tema que me preocupa aquí es otro. Al mencionar las capsulitas en una conversación, me llega un comentario: …”pero hay que aceptar que el que las inventó es un genio, ¡que buen negocio!” Y aquí esta el meollo del asunto…

Se les enseña a nuestras clases empresariales, que son las que gobiernan el mundo en estos días, esa lógica y valores particulares. Es un genio digno de admirar el que se inventa un buen negocio. Encontró un nicho en el mercado, tuvo imaginación y emprendimiento, ¡admirable! Que su aporte a la contaminación mundial de plástico sea monumental, y su invento sea de un absurdo increíble y totalmente irracional (y la racionalidad es un valor del que está tan orgullosa nuestra civilización occidental…), no solo no entra en el cálculo con el que se valora el negocio, sino que mas bien ¡es completamente irrelevante! Como puede ser esto? El enriquecimiento individual es el único valor relevante para juzgar la bondad de un negocio. Supongo que las personas acostumbradas a pensar en lineas de valores empresariales se darían cuanta de la problemática que tiene su propia lógica o… ¿quieren que sus nietos acaben con las barrigas llenas de plástico, como tanto animalito que ya estamos viendo hoy en día? ¡Seguro que no! La lógica de una visión más completa de la sociedad tendría que ser la guía, también de aquellos que vienen al mundo con una mente empresarial. Esta es la cuestión.

Y a propósito del inventor… se arrepintió de su invento:
http://www.expoknews.com/el-inventor-de-las-capsulas-de-cafe-se-arrepiente-de-su-creacion/

Movilización climática o la racionalidad del crecimiento

Hoy, 21 de septiembre del 2014, día de un llamamiento global: se trata de la Movilización Climática de los Pueblos con motivo de la Cumbre sobre el Clima que tendrá lugar el 23 de septiembre de 2014 en Nueva York.

Diferentes películas están circulando por internet que nos ponen al tanto de la urgencia de parar las emisiones de CO2, yo me he visto “Disruption” (2014). Película efectiva en su mensaje, que asusta en su urgencia, que parece veraz en sus fuentes… y que esta destinada a sacar a la gente a la calle para que proteste. En esta película sin embargo solo se menciona de manera corta (lo cual está bien, no es su meta concreta) el cómo de esta reducción de emisiones: Se proponen las energías alternativas.

Más allá de la urgencia del asunto y aceptando que cambiar la fuente de energía sea una medida necesaria, ¿constituye esta medida una solución al problema? Mejor dicho: Si nos alejamos de quemar combustibles que produzcan CO2, ¿podríamos seguir consumiendo como si tuviéramos varios planetas Tierra a disposición, seguir con el tren de vida al que estamos acostumbrados?

¿Puede seguir siendo la prioridad número uno de los gobiernos, con un par de notables excepciones, querer volver (para los que están en crisis), o mantener, un crecimiento perpetuo de la economía? ¿No será más bien que este ideal, que se quiere imponer a cualquier costo como se ve en Europa, es justamente el problema?

Habría que remontarse a la historia de nuestra moderna “economía” para hacerle una “genealogía” a la norma del crecimiento. En nuestros tiempos la “economía” solo se puede entender como creciendo, pero esta es una idea, o dogma, que ha surgido no hace muchos años, es joven en la historia de la humanidad. Incluso Adam Smith, uno de los ideólogos fundacionales del capitalismo moderno, advertía que el crecimiento en un momento tenía que parar. Nosotros (me agrupo con los “occidentales”, aunque venga del sur global) nos consideramos el curubito de la civilización, orgullosos de que la racionalidad y no la superstición nos guíen. Sin embargo, en la naturaleza, a algo que crece sin parar solo se le puede llamar un cáncer. Y este puede matar, si no se le para, al portador. O sea, lo mismo que estamos haciéndole a la tierra y a nosotros mismos al crecer “la economía” desmedidamente. Un comportamiento bastante irracional.

La norma es seguir produciendo, seguir vendiendo, no importa qué ni cómo, no importa que ya no agregue más a la calidad de vida de las personas, pues ya se ha señalado en otra parte que a partir de un cubrimiento relativo de necesidades, el consumir más no agrega al bienestar. Pero la economía tiene que crecer. Hay que embutirle créditos a la gente, hay que inventarse todo tipo de nuevas necesidades (y como caemos: “que felicidad, tal o cual compañía nos regala un celular!”) o hacer que cada objeto quede obsoleto en cada vez menos tiempo… Es una irracionalidad absoluta de nuestra civilización, y es un mito que esto sea necesario. Falta aclarar que hablo aquí de un pequeño porcentaje de la población mundial que tiene el privilegio de sufrir de excesos consumistas (valga la ironía), pero aunque pequeño, es el sector de la población que está a punto de llevarse al planeta por delante.

La gran dificultad es pensar fuera del crecimiento como norma, salirnos de esta lógica. Forma parte de nuestras verdades culturales, que como tales que no nos permiten pensar más allá. ¿Dejar de crecer no quiere decir acaso “parar” la economía? No es esta la definición de la crisis en la que está sumida, por ejemplo, España? Muchísimas personas, millones y millones, pueden estar de acuerdo en hay que parar el calentamiento global, y querrán urgir a sus dirigentes a que hagan algo… Pero estamos listos para dejar de consumir de la manera en que lo hacemos? Pues podría ser que sí, que hay una manera de salirnos de nuestras verdades, que si hay otra manera de pensar lo que hemos venido a llamar “la economía…”. Y si, puede haber un bienestar que no tiene que ver con montañas de consumo… Hay que empezar a imaginarlo.

Continuará…

Esas bolsitas de plástico de todos los días

Por Gisela Ruiseco

Noviembre, 2013

Se lee hoy en las noticias que: “La Comisión Europea quiere reducir drásticamente el uso de bolsas de plástico finas (menos de 0,05 milímetros de espesor) en la Unión Europea (UE) porque constituyen un grave peligro de contaminación medioambiental y en especial en el medio marino para aves y peces”1.  Señala que un “94% de las aves del Mar del Norte tienen restos de plástico en sus estómagos”. Y con esto ha entrado ya en nuestra cadena alimenticia.

El daño causado por las bolsitas contrasta con el corto lapso de su existencia: En 1957 se introducen las primeras para empacar alimentos, y solo en el 77, en los EEUU, se introducen en las grandes tiendas para empacar las compras. Esto es, hace muy poco que las tenemos, y sin embargo, nos parece que no podemos vivir sin ellas.

Desde el principio, la responsabilidad por el uso de las bolsas se pasa a los consumidores y no a los productores. El peso de los daños causados por el plástico se diluyen y caen en manos y consciencias del consumidor. Otra sería la historia si las “externalidades” de la producción del plástico se vieran reflejadas en el precio de las bolsitas .

Por otro lado, con la idea de que podemos reciclar el plástico nos hemos relajado con el hecho que estamos produciendo y consumiendo grandes cantidades de un material que no se destruye en siglos. Y se recicla en parte, pero una gran cantidad del plástico, y en especial las bolsas delgadas, no llega nunca a reciclarse o escapa a los sistemas de recogida y desecho de basuras, acabando vertido en los campos, ríos y mares. Aquí se fragmenta y es ingerido fácilmente por animales. El plástico fragmentado eventualmente encuentra el camino hacia el mar, formando lo que se conoce como la gran sopa de plástico del Océano Pacífico2, escandalosa evidencia de nuestra cultura del desecho. Y el plástico de esta sopa no proviene de barcos indisciplinados, como se podría pensar. El 80% de su composición proviene de la tierra.

La gran pregunta es: ¿porqué no se prohiben estas bolsas? A qué estamos esperando? Parecería que nuestra desidia se debe a que pensamos que es demasiado tarde y entonces ya que importa, como en aquella película en que los enfermos de peste se sentaban a cenar rodeados de ratas…. Pero no, no es así, es simplemente letargo, y claro está, el poder de los lobbies del plástico3, lo que está detrás.

Es curioso que sigamos considerándonos la cima de la civilización humana, los primeros en vivir bajo premisas racionales, dejando atrás las supersticiones, la irracionalidad, de nuestros antepasados. La sociedad occidental moderna, y a pesar de toda apariencia, es definitivamente “irracional como totalidad” como dice Marcuse.

Sobre loquitos ecológicos y cosas sin importancia

Septiembre, 2013

La actualidad: Desaparición de abejas en el mundo, apropiación de las semillas por parte de un puñado de corporaciones, correlaciones encontradas entre exposición a agro-químicos y diversas enfermedades, presencia alarmantes de mercurio en nuestros organismos, nuevos continentes de plástico, material que además ya entra en nuestra cadena alimentaria, océanos radioactivos… Es nuestra realidad; un panorama que hace unos años, de enunciarse su posibilidad, habría parecido un desvarío propio de loquitos desadaptados, resentidos sociales o similares.

Y efectivamente, los temas que tienen que ver con la defensa de la naturaleza han sido material de “loquitos” y antisistemas. Y si reflexionamos un poco acerca de esto… ¿Como es posible que la defensa de materias tan serias como el envenenamiento de todo lo que es de primera importancia para la supervivencia de nuestra especie como son el agua, el suelo, o nuestros alimentos, se percibiera, y se siga percibiendo, en los círculos “serios” de la economía y la política, como temas secundarios? ¿Que permite esa descalificación? ¿Porqué estos temas no forman parte natural de los círculos “serios”?

Empezamos a entender lo que sucede aquí al darnos cuenta de que no siempre fue así. El proceso de descalificación de ciertos temas tiene sus raíces en una invención propia de la llamada cultura occidental: eso que llamamos “la economía”. Nos señala J.L. Naredo que en los orígenes del capitalismo a lo que apuntaba este concepto era a una actividad enraizada en el mundo físico y no separada de él. Es después de que se abstrae a “la economía” de la sociedad y del mundo físico, y se convierte en un ente separado, autosuficiente,  que nos volvemos ciegos a su enraizamiento en la sociedad y en la naturaleza. Solamente volvemos a ver este enraizamiento, esta dependencia del mundo físico cuando, como ha ocurrido en las últimas décadas, se hace visible que este mundo físico es limitado. Y también con la diversas “primaveras” en diferentes partes del mundo, movimientos de indignados u otros movimientos de base, se hace visible que que la economía, aunque funcionara en abstracto, siempre también funcionaba adentro de sistemas sociales.

La particular miopía de la cultura occidental (pues todo círculo cultural permite ver unas cosas y otras no), este habernos trasladado con la verdad de “la economía” a su mundo abstracto, hace posible que las personas que señalan estos puntos ciegos, o sea las fallas de la lógica autosuficiente del sistema,  se puedan calificar de “loquitos”. Y es que, en efecto, la “verdad” económica en la que vivimos le quita toda posibilidad de relevancia a lo que apuntan.

Y se les dio el permiso a las multinacionales para acaparar la “producción” de la base de la vida, como son las semillas. Y se les dio también permiso a las industrias de la química para producir venenos en cantidades alarmantes.  Y por último, hoy se le permite a los estados el abandono de su única razón de ser: velar por los intereses de los ciudadanos a los que representa. Pues lo importante y serio sigue siendo “la economía”.

Los Transgénicos y el Hambre

Por Gisela Ruiseco Galvis, Enero, 2007

La agricultura transgénica ha entrado a Colombia triunfalmente. Según sus defensores podría ser un arma para combatir el hambre.

Se parte aquí de una hipótesis implícita (a la Malthus): de que el hambre se debe a la falta de comida. Sin embargo, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), en el mundo se producen una y media veces más alimentos de los que se necesitan, a pesar de lo cual una de cada siete personas sufre de hambre. El problema entonces es el acceso a los alimentos, y los transgénicos no van a mejorar la situación. Veamos el caso de Argentina, país que produce transgénicos a gran escala. Según Greenpeace, Argentina exporta millones de toneladas de soya transgénica sin que esto incida en el problema del hambre.

Las soluciones tecnológicas enmascaran las complejas causas socio-económicas del hambre como son la creciente marginalización de sectores de la población o el régimen de comercio injusto caracterizado por exportaciones subsidiadas y el dumping legalizado por la OMC (Organización Mundial de Comercio), factores que arruinan el agro de países sin poder de negociación (léase tercermundistas).

Los transgénicos resultan interesantes desde el mundo abstracto de un laboratorio. Pero el mundo concreto funciona adentro de la lógica del capitalismo neoliberal. Resulta aterrador que algo tan básico como el acceso a semillas pueda llegar a ser controlado por multinacionales como Montsanto (creadora de las semillas suicidas), Bayer/Aventis, Syngenta o DuPont. Entidades cuya razón de existencia no es precisamente velar por el bienestar humano.

Otro problema con los productos y la agricultura transgénica es que su seguridad para la salud y para el medio ambiente no ha sido adecuadamente investigada. La British Medical Association, o la Union of Concerned Scientist, entre otras, han alertado sobre posibles riesgos. Por ejemplo, según Gregorio Álvaro, profesor de Ingeniería Química (UAB, España), la utilización de genes de resistencia a antibióticos podría aportar riesgos para el consumo humano, los genes foráneos introducidos podrían causar alergias alimentarias, también existe el riesgo de la producción de sustancias tóxicas no previstas en las plantas transgénicas. Especialmente hay que señalar los fenómenos de contaminación genética por polinización cruzada. Según Greenpeace, los transgenicos ponen en peligro la agricultura sostenible, la vida salvaje y la biodiversidad. Y la diversidad genética es justamente lo que nos protege de catástrofes alimentarias. Lo peor es que para cuando sepamos como se van a cristalizar estos riesgos será ya demasiado tarde, la introducción de los transgénicos en el ecosistema es un camino sin retorno.

En Colombia hace falta un espíritu mas crítico, en otras partes del mundo la agricultura transgénica está siendo muy cuestionada.

Sabía usted que:

Los EEUU atan su ayuda al SIDA en Africa a la condición que los países acepten ayudas alimenticias transgénicas?

Sobre vacas, fríjoles y el calentamiento global

 

Por Gisela Ruiseco Galvis,

Publicado en Vanguardia Liberal Octubre, 2009

El pasado 16 de octubre se celebró el día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Con la proclamación de este día se quiere concientizar a las poblaciones sobre el problema alimentario mundial.

Aprovechamos esta ocasión para examinar de cerca la otra cara de la moneda, la de la sobralimentación en los países occidentales, especialmente el altísimo consumo de carne. La Organización Mundial de la Salud, en su último libro “Nutrición y prevención de enfermedades crónicas” asegura que, en occidente, cuantos más productos de origen animal se consumen, más tasas de enfermedades crónicas se producen (cáncer, enfermedades cardíacas, obesidad, apendicitis, osteoporosis, artritis y diabetes). La Fundación de Canadá del Corazón y de la Apoplejía recomienda el uso de cereales y verduras en vez de el uso de carne como pieza central de las comidas.
Ahora bien, que tiene que ver esto con los problemas medioambientales que nos ocupan en esta página?

Según declaraciones de  Rajenda Pachauri, presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC), se revela que las emisiones directas de la elevada producción de carne necesaria para llenar la demanda creciente, representan aproximadamente el 18% de las emisiones totales de gases con efecto invernadero, este porcentaje incluye los gases liberados en cada parte del ciclo de producción de carne: limpieza de la tierra, transporte de fertilizantes, quema de combustibles fósiles en vehículos de granja, y las emisiones delanteras y posteriores de ganados y ovejas.

Pachauri recomienda reducir el consumo de carne como un primer paso y aporte para combatir el cambio climático, pues además de reducir las emisiones de gases, esto evitaría la destrucción de vastas zonas de bosques para la cría del ganado, como ocurre en el Brasil,. Aparte de esto, consumir menos carne es una buena forma de cuidar el agua potable del planeta. Producir 1 kg de trigo consume 30 veces menos agua que producir 1 kg de carne. También sería una forma de optimizar el uso de los recursos que tenemos a disposición pues según la FAO, se necesitan al menos 7 u 8 kilos de cereal para producir sólo un kilo de carne de vaca.

Volviendo al día mundial de la alimentación, y situándonos en nuestro país, vemos que el problema aquí es el hambre y no la sobrealimentación. En cuanto a consumo de carne, buena parte de la población no tiene con qué comprarla y solo ocasionalmente puede comerla. Sin embargo, esta situación tiende a cambiar, por el contagio del paradigma vigente en los países ricos, de que el consumo de proteína animal es un signo de lo que se considera progreso y se extiende cada vez más por el mundo, en conjunto con el modo de vida occidental. Resulta oportuno entonces resaltar que la dieta tradicional colombiana, alta en proteina vegetal en forma de fríjoles y granos, es saludable y nutritiva. No deberíamos entonces desdeñarla para adoptar un modelo de alimentación que ya ha probado ser nefasto, no solo para la salud, sino también para el medio ambiente.

Video interesante:

El precio medioambiental de la carne

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090609/precio-medioambiental-carne/521988.shtml

Basura Cero o Reducir, Reutilizar, Reciclar, Recuperar

Por Gisela Ruiseco Galvis

Publicado en Vangardia Liberal, Oct. 2009

Uno de los retos ambientales que enfrentamos hoy es la generación y manejo de residuos sólidos. La expansión de la industrialización y de la sociedad de consumo ha resultado en un incremento exorbitado del volumen de basuras, creando un problema que se sale de nuestras manos. Estamos convirtiendo a nuestro planeta en un gran basurero. Hemos permitido que se imponga la cultura de usar y tirar, sin pensar que en algún momento la capacidad del globo terráqueo, así como los recursos que alimentan la cadena de consumo, se toparán con un límite. Lo que sucede hoy en nuestra ciudad, en El Carrasco, (… a donde con las basuras?) lo podemos imaginar repetido a gran escala en el futuro. Pero no se trata solamente de un problema de falta de espacio. Las basuras provocan impactos importantes en el ambiente y en la salud humana. Estos impactos están relacionados con la contaminación atmosférica, contaminación del suelo y contaminación de aguas superficiales y subterráneas.

Según datos de la “Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios”, se estima que a nivel nacional actualmente se generan aproximadamente 30.886 toneladas diarias de residuos de los cuales el 89.55% se disponen en sistemas de relleno sanitario y el 2,99% en plantas integrales de tratamiento de residuos sólidos. El 7,46% se desechan inadecuadamente en botaderos a cielo abierto, quemas, cuerpos de agua y enterramientos.

Visto en el contexto del país, la disponibilidad de rellenos sanitarios se pueden considerar un avance. Y son en realidad el mal menor si pensamos en las toneladas de basura que se lanzan directamente a ríos y mares, o que se queman sin ningún control de gases, o si pensamos en el 35% de los municipios colombianos que solo disponen de botaderos a cielo abierto (datos de Supersevicios). Sin embargo, los gases que emanan de estos rellenos contienen contaminantes tóxicos que pueden provocar efectos graves en la salud. Hay estudios que asocian la residencia cerca de un relleno “sanitario” con la incidencia de cáncer. En los rellenos, en general, los gases que se liberan transportan sustancias químicas presentes en diluyentes de pinturas, solventes, plaguicidas, además de compuestos orgánicos volátiles peligrosos. Y no se trata de modernizar los rellenos, hasta los rellenos más modernos tarde o temprano filtran y contaminan el agua subterránea de la zona, filtrando lixiviados tóxicos.

Los rellenos sanitarios además contribuyen en gran medida al cambio climático. Constituyen la mayor fuente de emisiones de metano creada por el hombre. El metano es un gas tóxico que altera el clima y es entre 25 y 72 veces más potente que el dióxido de carbono. Lo sistemas de captura de gas de los rellenos no son lo suficientemente efectivos para prevenir estas emisiones.

Actualmente y como sucede en Bucaramanga, muchos de los rellenos y basurales existentes están completamente saturados y las autoridades no encuentran sitios donde localizar nuevos. Por otra parte, la incineración ha demostrado no ser una alternativa para tratar los enormes volúmenes de residuos que se generan. Los incineradores emiten mas dióxido de carbono por megavatio- hora que las plantas de carbón y gastan 3 a 5 veces mas energía que plantas recicladoras. Además, producen cenizas y escorias muy tóxicas.

Frente a la generación de volúmenes inmanejables de residuos de la mano de un modelo de consumo que promueve prácticas insostenibles, existe la propuesta de “Basura Cero”: Se trata de un principio que enfrenta el problema de los residuos desde su origen, partiendo desde el diseño de los productos, de forma que se alargue su vida útil y estén fabricados con materiales amigables. Se trata así mismo de eliminar el uso de sustancias tóxicas en los productos, envases y embalajes. Como consumidores, podemos preferir productos que se ajusten a esta demanda, así como también optar por el mínimo necesario de material de empaque. Prevenir la basura ocupándonos de reusar, reciclar y compostar es, además de ser una estrategia barata, una de las estrategias mas efectivas para proteger el clima. Ciudades como Canberra en Australia o San Francisco, en Estados Unidos, han aplicado estos principios; esta última logró reducir en un 50% sus residuos urbanos en 10 años. Recientemente Buenos Aires en Argentina ha acogido también los preceptos de Basura Cero.

Información adaptada de Greenpeace, Ecologistas en Acción, Gaia: http://www.no-burn.org, Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios: www.superservicios.gov.co

El maíz en Colombia o como destruir la seguridad alimentaria

Octubre, 2012

El maíz es uno de los elementos básicos de la alimentación en Colombia, primordial para la seguridad alimentaria. Hasta principios de la década de los 90, Colombia era auto-suficiente en producción de maíz (amarillo). Esta autosuficiencia se terminó como efecto de la aplicación de las reformas estructurales del Consenso de Washington, con la rebaja de aranceles (Delgado). En el 2011, se importaba el 85% del maiz consumido en Colombia (El Universal, 2011). En ese año, el estado colombiano pone un plan en marcha con la meta de “fortalecer la seguridad alimentaria en Colombia” (Gobierno, 2011). El plan “país maíz” se introduce para incentivar la siembra de maíz tecnificado, con el fin de disminuir la dependencia de las importaciones. Tiene como meta además: “mayor uso de semilla certificada (híbridos y transgénicos)” (Ministerio, 2012).

La política estatal de fomentos, como se puede ver con el plan “país maiz”, está dirigida hacia los medianos y grandes productores que utilizan tecnologías avanzadas, incluyendo semillas transgénicas. Sólo los “grandes agricultores tecnificados podrían competir en un mercado totalmente distorsionado por los subsidios de los países del Norte” (Salgar, 2005).

En el sistema tradicional de cultivo, hay poca mecanización y poco uso de agroquímicos. Los rendimientos son bajos, ya que las tierras no son buenas, al contrario que las tierras usadas en el sistema tecnificado. Las siembras se hacen en asociaciación con fríjol, papa, haba y arveja, usando como cultivo de rotación el trigo y la papa, o con yuca, café, cacao, plátano y fríjol según la zona. Así, a pesar de las condiciones extremadamente limitantes en las que se hace el cultivo de maíz por los pequeños productores, paradójicamente son ellos quienes suministran el alimento a las regiones. La producción tecnificada está destinada en su mayoría a suplir la industria alimenticia y de concentrados para animales.

Con la entrada en vigor del TLC (Tratado de libre comercio Colombia-EEUU) en mayo del 2012 se espera un nuevo capítulo de lo que sucedió a principios de los ’90. Por un lado, están los EEUU: Allí el 81% de las exportaciones de maíz están controladas por 4 grandes firmas, las cuales son las que se han globalizado y tienen acceso a diferentes mercados; además muchas cubren diferentes etapas de la producción, aparte del comercio. Todo esto permite que mantengan los precios internacionales a un nivel muy bajo y practiquen el dumping. EEUU exporta maíz por debajo de los costos de producción (en el 2002 era un 13% por debajo) (Bejarano, 2004/2005, p.13). Por el otro lado, en Colombia, las importaciones de maíz tendrán arancel 0 desde el primer año (Delgado).

Los efectos del TLC pronto empezarán a notarse y el panorama no es alentador. Sin embargo, en Colombia también hay otra corriente, la de comunidades y organizaciones locales, productores agroecológicos, que están adelantando acciones para la defensa de la biodiversidad (23 razas diferentes de maiz!) (Salgar, 2005), y actuando para un cambio.

Bibliografía

Bejarano Barrera, Edgar. 2004/2005. La agricultura colombiana y el TLC con Estados Unidos. Oasis, Nr. 10. Bogotá: Universidad externado de Colombia. pp.279-297. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=53101016

Delgado M. , William. (extraído Oct. 2012) TLC Colombia-Estados Unidos y su incidencia en el sector agricola.

http://www.eumed.net/eve/resum/o6-03/wdm.htm

Gobierno de Colombia (abril, 2011). MinAgricultura puso en marcha el plan ‘País Maíz’, para fortalecer la seguridad alimentaria de Colombia. http://wsp.presidencia.gov.co/Prensa/2011/Abril/Paginas/20110402_06.aspx

Ministerio de Agricultura. 21.7.2012. Monumental sequía reduce considerablemente producción de maíz de EEUU. Colombia se favorece

http://www.minagricultura.gov.co/inicio/noticias.aspx?idNoticia=1590

Salgar, Lina María. 2005. El cultivo de maiz en Colombia. Semillas, Nr. 22/23.

http://www.semillas.org.co/sitio.shtml?apc=c1a1–&x=20154614

El Universal. 2 octubre 2011. País Maiz sigue espigando.

http://www.eluniversal.com.co/cartagena/economica/pais-maiz-sigue-espigando-4654

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