Cultiva miedo y cosecharás violencia

Publicado en Vanguardia Liberal el 14.7.2018

En muchos países de Europa se ha normalizado un discurso racista y xenófobo que hace años era impensable. Partidos de extrema derecha, por medio de mentiras y tergiversaciones, unen al “pueblo” contra el chivo expiatorio de turno: antes, los judíos, hoy, los extranjeros.

En 2015, con motivo de la conmemoración de la liberación del campo de concentración de Mauthausen, en su discurso, la escritora Christine Nöstlinger reflexionaba:

El racismo de hoy rechaza todo lo extraño, entiende a la propia población como peligrando por una ‘extranjerización’, sospecha que se está prefiriendo a los extranjeros sobre ellos, opina en todo caso que ‘quieren vivir de nosotros, nos quieren quitar algo!’.

Quien así piensa y también así habla con sus afines, puede que no sea el mismo que hace pintadas racistas en las paredes, o que tumba lápidas judías, que insulta a las mujeres que visten velo, da una paliza a una persona negra o le prende fuego a un hogar de asilados. Pero sí es el que les da seguridad a estos de estar actuando en su interés. Estas personas son el caldo de cultivo en el que crece la violencia.

Ese caldo de cultivo que normaliza el miedo/odio está en auge en todo el mundo, trazando una línea que divide a la población entre un nosotros y un ellos. En Colombia también. Llevamos meses, años, sumergidos en discursos que demonizan toda postura crítica.

Hoy nos enfrentamos a una matanza de líderes sociales, que en su mayoría trabajaba en temas cercanos al proceso de paz1. En momentos en que es inminente que el uribismo forme el nuevo gobierno es muy importante recalcar el apoyo a estos líderes y su trabajo, dejar de lado el discurso que sospecha de ellos, pues, siguiendo lo que plantea el potente mensaje de Nöstlinger, los asesinos se pueden sentir validados. Es terrible tener que decirlo, pero es indispensable un rechazo sin matices a estos crímenes.

1 Informe CODHES, CNC

 

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Ideologías invisibles

¿Cómo podríamos pensar un centro ideológico? Puede ser como el lugar en el que a diferentes sectores de la sociedad se les concede una parte de razón. Es básico partir de que en toda sociedad habrá intereses e ideologías distintas y también encontradas.

En el libro del presidente electo Duque se lee: “Se trata de avanzar, de ir hacia adelante, y no de caer en esas falsas dicotomías que polarizan”. En otra ocasión, durante una visita a Washington, dijo: “Les estamos presentando un programa a los colombianos que es básicamente de centro, no queremos a Colombia entre la derecha o la izquierda, debemos dejar atrás esos debates …”. Esa pretensión de Duque de dejar atrás ideologías implica que solo hay una manera de avanzar, y esto, lamentablemente, nos remite a una ideología única, lejos del centro.

Dice Naomi Klein: “El gran triunfo del neoliberalismo ha sido convencernos de que no hay alternativa”. Parece lo natural. Es difícil ver desde una posición de poder (de raza, sexo, estatus…) que hay otras posiciones. Este tema está plasmado en el título de una obra de Simone de Beauvoir: “El segundo sexo”. Se es segundo porque el “primero” es la norma; las reivindicaciones del “segundo” suenan a necedad, debe hacer el doble de ruido para que se le entienda cuál es el problema. Tuvieron y tienen que hacer ruido las mujeres y tantos otros.

Colombia, país herido profundamente, tardará generaciones en sanar. Las urnas han desmentido a sectores acomodados en su burbuja de ideología única: hubo oposición de verdad. La “segunda” Colombia emitió un grito terapéutico.

El “adelante” de Duque, según la ideología que representa, será más de lo que tiene al planeta al borde del abismo. Señor Duque, hay muchas opiniones sobre cómo ir hacia adelante. No es el momento de una unidad que invisibiliza, un “dejemos atrás esos debates”. ¡Es hora de dialogar, de poder defender la variedad de posiciones, de mostrar salud democrática!

Publicado en Vanguardia Liberal, Sábado 30 de junio, 2018

 

Tiempos de manipulación

Las Naciones Unidas hace poco declararon que Facebook fue un detonante de la masacre en Myanmar contra los rohinyá. También se ha considerado la responsabilidad del gigante virtual en el ascenso de Trump al poder y en el Brexit. Desde afuera de cada país no se entienden estos procesos. ¿O alguien externo a los EE. UU. puede discernir cómo fue posible que se eligiera a Trump? Es en cada idiosincrasia donde se engrana el mecanismo que exacerba el miedo y el odio para ganar votos.

Nadie cree que lo están manipulando; si fuera claro de ver no tendría efecto. Se encauza el descontento de las personas, reduciendo temas complejos de la sociedad a un blanco y negro: siempre hay un malvado sin fisuras, y un “nosotros” a salvar. Como se analizó respecto a Trump, el lenguaje manipulador equivale al del que habla con niños. La barrera de lo aceptable baja cada vez más, se expresan prejuicios sin tapujos –el nivel de los “memes” que circulan es deprimente–. El incremento del racismo en Europa en los últimos años es un ejemplo lamentable.

Los engaños pueden acabar mostrando el cobre, incluso, la prensa puede dedicarse a desmentirlos, pero esto no anula el efecto. Así sucedió en la campaña del Brexit o en las últimas elecciones en Austria. También, en las campañas uribistas del “no”, ni siquiera hubo que comprobar que se manipulaba emocionalmente: el responsable lo declaró con orgullo de marketing triunfante. Concretamente: Timochenko no será ahora presidente; de la supuestos peligros de la “ideología de género” ya no se habla y Santos no le entregó el país al “castrochavismo”. ¿Hay alguien que se retracte?

Detrás de la incitación al miedo “no queremos ser Venezuela”, hay una ideología retrógrada. Y continuismo, aunque se presenten como oposición.

Publicado el Sábado 19 de Mayo de 2018 en Vanguardia Liberal

http://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/gisela-ruiseco-galvis/433441-tiempos-de-manipulacion?fb_comment_id=2546108278748059_2546743752017845#f11c5137287a74e

Las soledades de Colombia

Por Gisela Ruiseco Galvis

Publicado en Vanguardia Liberal. Mayo 5/ 2018

En Colombia se ha llegado a un absurdo en el que se confunde el defender la necesidad de reformas múltiples con tener inclinaciones comunistas. Esta confusión puede venir, mas allá del miedo y de la polarización atizados por ciertos políticos, de una particular miopía causada por lo que Bolívar llamó (y García Márquez retomó): “las soledades de Colombia”. La ciudad está fraccionada en estratos insalvables; la ciudad y el campo mal conviven a años luz de distancia psicológica.

Cualquier estudio serio clama por reformas. El Fondo Monetario Internacional reconoce que la alta concentración del ingreso constituye el peor problema de América Latina; y Colombia ocupa el segundo lugar con mayor desigualdad (2014). Enfocándonos en la tenencia de tierras: se trata de un país donde el 25% de los propietarios es el dueño del 95% de la tierra, donde el 64% de los hogares campesinos no tienen acceso a la tierra, y donde la estructura de ésta todavía proviene de la colonia (IGAC). Si además consideramos la re-concentración de tierras sufrida tras décadas de desplazamientos forzados (las soledades permiten ignorar el drama), está claro que una reforma agraria es urgente.

Asusta entonces que algunos candidatos desestimen la grave problemática del campo, como lo hace I. Duque en su programa, reduciéndola a “la informalidad”. El mismo término “informalidad” está siendo cuestionado: la FAO ha reconocido la importancia de la “agricultura familiar” (¡nueva categoría política!) para la seguridad alimentaria, para la generación de empleo y la preservación de las culturas y el medio ambiente (ver Red Nacional de Agricultura Familiar: RENAF). Ya se está trabajando en Colombia la convivencia de este tipo de agricultura, que es la que nos alimenta, con la agroindustria. Una esperanza para comenzar a curar la herida, la deuda, que tenemos con el campo. A un colombiano citadino le puedo doler más un atentado terrorista en París que una masacre en su propio territorio. Que esto pertenezca al pasado, sería hora de acompañar las soledades.

 

Orgánico … ¿o criollo?

Publicado el sábado 20 de enero en Vanguardia Liberal

Parece una moda: la comida “orgánica”. Una moda llegada del extranjero y solo accesible a pocos bolsillos. Se trata de productos sin agrotóxicos provenientes de pequeños agricultores y de cercanía. Pero un momento … ¿no recuerdan estas características a las de los alimentos llamados “criollos”? Resulta que en países industrializados, con una agroindustria omnipresente, prácticamente no existe el equivalente a “criollo”. Allí lo orgánico como novedad en su momento necesitaba rotulación acorde. Y estas rotulaciones nos llegan y encajan como pueden en nuestra propia realidad. Desde el extranjero se redefine algo muy parecido a “lo criollo” como algo especial, saludable y hasta chic.

“No creo en eso” o “Cosas raras que se inventan en los países ricos”, dirán algunos. Y sin embargo, la cosa rara que se inventaron los países enriquecidos es la agricultura industrial basada en agroquímicos: alimentos con a veces alarmantes grados de contaminación, con pérdida de nutrientes, que dejan tras de sí una estela de destrucción ambiental en su producción y distribución, amén de la ineficiencia energética de su producción basada en combustibles fósiles (ver por ej. los análisis de Joan M. Alier). Productos como el huevo o el pollo orgánico en cambio, esos se parecen mucho mas a los de toda la vida (al igual que su costo justo). Pero dejamos de creer en lo criollo, para creer en las bellezas perfectas que nos venden en el supermercado, lamentablemente sin etiqueta adicional que indique la cantidad de agroquímicos que llevan adosados.

Imaginamos lo “criollo” como destinado a dejar de existir, junto con el campesinado que lo produce, cuando llegue el improbable momento de ser un país “desarrollado”. Sería hora de entender que este campesinado, lejos de representar atraso, es portador de una reserva de saberes que ya se están teniendo en cuenta en investigaciones agroecológicas (ver por ejemplo Clara I. Nicholls o Victor M. Toledo). Pues efectivamente parece posible inventarnos una agricultura que alimente al mundo sin destrozarlo en el intento.

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Mercado campesino de Acuarela, Los Santos, Santander, Colombia

¿Y si fuéramos uno de los “desplazados”?

desplazados77633fab_GenericNos lo tendríamos que imaginar, pues otra historia estaríamos contando si los grandes medios en Colombia hubieran publicado solo una millonésima parte de de las experiencias de los “desplazados” . Seguramente la sensibilidad de muchos colombianos sí se volcaría a ayudar a estas personas. Pero lamentablemente no, toca imaginárselo. Toca porque con mucha tristeza solo vemos que se difunde pánico por una posible reforma agraria de corte comunista (¡…por favor!) o castro-chavista, según perversa y muy febril imaginación del líder de derechas con todas las herramientas de la post-verdad a su servicio, como no.

Entonces a imaginar o a acudir a medios alternativos. Imaginemos que estamos en nuestra casa de alguna hermosísima vereda en Colombia. Nos llegan amenazas de que tenemos que irnos, o nos coje una balacera, o simplemente entran grupos armados a echarnos con violencia, o masacran al pueblo entero y logramos escapar. Tenemos que dejar nuestra casa y todo lo que poseemos… y enfilar a alguna ciudad para ver si podemos sobrevivir con nuestras familias. Si a mi me pasara esto seguramente lo primero que pensaría sería en acudir a alguna autoridad a que se solucione tan escandalosa injusticia. Pero la autoridad sospecharía de mi, podría ser colaboradora de la guerrilla, o esa misma autoridad podría estar aliada con los paramilitares (1).  Nadie ayudaría y sin remedio me quedaría sin nada, con un dolor inmenso si perdí a algún familiar en el proceso y una rabia gigantezca por tanta injusticia…

¿Porqué tantas personas en el país no se logran conmover ante la magnitud del desplazamiento forzado y la injusticia que representa? Porqué se vuelcan tantos, liderados por el máximo creador de pánico y odio, si, a hablar de los peligros de las reformas, sin pensar que es absolutamente necesario hacer reformas de fondo para por fin empezar a introducir un poco de justicia y reparación? ¿Se imaginan que todo está bien y que hay que mantener el país tal como está, después de 50 años de guerra? ¿Que no habrá costos ni que hay que renunciar a privilegios? ¿O estarán esperando a un Marshal Plan que venga del cielo? Ah si: la célebre frase “la economía está bien pero el país está mal”, y así podríamos seguir indefinidamente… ¿les parece? Querida burguesía, es el momento de reformas, con un equipo en el gobierno que representa al neoliberalismo y a las élites más rancias pero intentando arreglar la situación tan escandalosa en la que queda Colombia en el post-conflicto. ¡Que más quieren… ! ¿No será posible dejar que lo intenten?

(1) Esta situación está muy bien descrita, aunque tiene un contexto no campesino, en el libro de Abad Faciloince “La Oculta”.

Links:

https://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/colombia_testimonios_2004.htm

http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/informeGeneral/capitulo5.html

http://www.elpais.com.co/colombia/es-el-pais-con-mayor-desplazamiento-forzado-en-el-mundo-onu.html

Documental “No hubo tiempo para la tristeza”: https://www.youtube.com/watch?v=das2Pipwp2w

Foto de Semana.

¿Castro-chavismo o sentido común?

Después de haber sufrido la guerra civil más larga de Latinoamérica no es sorprendente que Colombia tenga una situación post-conflicto gravísima.  Las estadísticas dicen que es el país con más refugiados internos del mundo. “En el caso de desplazados internos, Colombia encabeza la penosa lista con 6,9 millones de casos” (1),  más que en Siria e Iraq. Además según el Informe de Desarrollo Humano del PNUD (2011): “Colombia registra una de las más altas desigualdades en la propiedad rural en América Latina y el mundo” (2).  Los conflictos centenarios, la misma guerra, han girado alrededor de la tenencia de tierra y hoy se viven los resultados. Todo esto son dolorosos superlativos, y la conclusión más obvia debería ser que hay que aliviar estas situaciones- la de los refugiados: campesinos sacados de sus tierras, y la de la tenencia de tierras. Afirma Simon Ticehurst, director de Oxfam en América Latina y el Caribe “No es posible combatir la desigualdad en América Latina sin abordar las diferencias abismales en el reparto de la tierra, que siguen provocando conflictos sociales y ambientales y una persecución cada vez mayor contra los defensores de las comunidades y el campesinado” (3). Esto se está viviendo al pié de la letra en Colombia. Cualquiera diría entonces que no hay discusión respecto a la necesidad de hacer reformas profundas en la tenencia de tierras; que la mil veces aplazada reforma agraria es tema de sentido común. Le puede doler a muchos terratenientes beneficiarios de la injusticia histórica, esa que viene desde la época de la colonia. Y también a otros más que se han beneficiado de recientes apropiaciones, como ahora suena en los medios…

Y sin embargo, si lográramos ignorar al Furibundo y su producción constante de miedos y odios, ¿no sería simple y llana justicia con tantos colombianos aceptar hacer un esfuerzo y empezar a permitir un cambio? No se trata de castrochavismo ni de comunismo, se trata de reformas que tuvieron que suceder hace muchísmo tiempo.

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Foto de Semana (4)

  1. http://www.elpais.com.co/colombia/es-el-pais-con-mayor-desplazamiento-forzado-en-el-mundo-onu.html
  2. http://ceelat.org/mapas/tag/gini-de-tierras/
  3. http://www.oxfamintermon.org/es/sala-de-prensa/nota-de-prensa/mas-del-50-de-tierra-productiva-de-america-latina-esta-en-manos-de-gra
  4.  http://www.semana.com/nacion/articulo/paro-agrario-2016-campesinos-e-indigenas-protestan/475748

El conjuro del miedo

Se me encoge todo de horror y tristeza, igual que cada vez que oigo estos argumentos: “¿Como es que Europa deja entrar a todos esos árabes, que son un peligro para la seguridad, que llevan ya generaciones sin querer integrarse…”? Esta vez concretamente no oigo esta frase en Europa sino al otro lado del Atlántico. La frase que juzga sobre un gigantesco grupo humano sin flaquear, que cree que lo sabe todo sobre “ellos” sin dudarlo, o sea: que no sabe que no sabe. Esta vez no se me salta el temperamento, no es el momento, sino que intento suavizar y razonar: No es que no hayan querido integrarse, solo se puede integrar el que se puede sentir ‘parte de’ y no tiene que estar dudando de su identidad permanentemente – esto lo entendí por experiencia propia en Austria trabajando con inmigrantes marginalizadas. 1

Poco antes en esta misma conversación habíamos estado hablando de Colombia, y me topé de frente con la idea de que este país, ahora en manos de firmes y rancios neoliberales (igual que en los últimos 20 a 30 años) va para una dictadura ‘a la Venezuela’ (y de una vez se echó a Ecuador en el mismo saco). Que ya el presidente está alejándose peligrosamente de instituciones democráticas.  Reconozco el conjuro de miedo fabricado meticulosamente durante décadas por el conocido ex-presidente y hacendado paisa que inventó formulas geniales como el aquí aludido peligro del “castrochavismo”. Sigo sin poder entender, siempre sorprendida, que personas educadas puedan creerse la patraña y de verdad situar al presidente Santos al lado izquierdo del espectro político. Genial: en Colombia para muchos sectores se hizo creíble que el ex-presidente de derechas es ‘la oposición’ al presidente, en realidad de derechas.  El paramilitarismo en estos momentos mata, uno tras otro, a líderes sociales. Esto no es tema de conversación en los círculos del miedo conjurado por Uribe. Era uno de los principales problemas para que la paz ‘de Santos’ fuera una verdadera paz, pero la supuesta oposición desvió la atención al ‘peligro del castrochavismo’. Y así estamos. Pero ese es otro tema.

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Me vi ayer la película sobre el papa Bergoglio. Trata el horror de la dictadura argentina: la tortura, los muertos, la impotencia. ¿Como es posible que seres humanos hagan esto, que planeen el horror, que torturen y maten como parte de su trabajo? El cómo entender esa sociedad que lo acepta es tal vez más fácil: la ignorancia, y sobretodo, el miedo. En esa época, el comunismo (bueno, en Colombia todavía) era el gran peligro y se combatía matando a los portadores de la peligrosa ideología. Ese miedo es capaz de hacer aceptable lo más aborrecible, de permitir que las personas más siniestras tomen las riendas.

En la película argentina se ve esta actitud: hay que mantener la seguridad ante todo. Igual que hoy.  Hay un imaginario con personas ‘malas’, como los más cándidos ‘a la Trump’ lo expresarían de manera infantil pero muy al grano. El miedo pone a ese grupo desconocido y peligroso al otro lado de un ‘nosotros’. Pueden ser “los árabes”, “los judíos”, “los comunistas”, “el castrochavismo”, etc. Al ponerlos al otro lado pierden su humanidad y ya se pueden torturar y matar. Lo importante es no tener mucho contacto con el grupo para poder aplicarle todos los prejuicios que vengan al caso, y alejarlos lo más posible del ‘nosotros’. La fantasía del peligro, la amenaza y la maldad del otro se puede volver un fantasma gigantesco, y politizar al más ignorante e indiferente. Personas antes apolíticas, y por lo tanto también poco instruidas en el tema, de un momento a otro se vuelven fUribundos portadores de miedo. Un miedo, siempre a un desconocido, que puede llevar al conjurador al triunfo. Y muchos alrededor del globo han aprendido como conjurarlo a las mil maravillas.

Ya en otra parte he mencionado el caso de un alcalde austríaco del pueblo de Traiskirchen que se encarga de mantener los miedos al mínimo… poniendo a los potenciales portadores de miedo en contacto con ese “Otro” para que se conozcan y puedan hablar de sus problemas de convivencia, y buscar soluciones. Pues nadie dijo que no iba a haber conflictos, ni parece que estemos en este planeta para no tener problemas de convivencia. El contacto es el que destruye el miedo, pues ahí nos podemos dar cuenta de que no somos tan diferentes.  Todos somos posibles receptores de fantasmas de miedo pero también podemos por lo menos volvernos conscientes de su mecanismo.

  1. Un video, muy fuerte, acerca de la integración o no del inmigrante en Europa: https://www.youtube.com/watch?v=e7mqfmZS5xM

Megaminería y desarrollo

Cajamarca, Colombia, 26 de marzo 2017. Se hace historia contra la megaminería:”La aplastante victoria del No a la minería en Cajamarca será un referente. El 97,92% de los votantes no quieren el proyecto de La Colosa…”(1)

La respuesta: … “La empresa AngloGold Ashanti ha emitido un breve comunicado, de apenas seis líneas,  en el que “lamenta que por cuenta de un debate mal planteado sobre la minería en Colombia, se ponga en riesgo que el país y la región reciban los beneficios de la minería bien hecha y responsable.”(1)

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(Foto de La silla vacía)

¿La región recibe los beneficios? ¿Las regiones con minería de manos de multinacionales son más prósperas y tienen mejor nivel de vida que otras regiones? Pues no. Ni siquiera a nivel nacional vale la pena degradar el medio ambiente de una u otra forma, si es que aceptamos esto como un dilema válido. Joan Martínez Alier, economista ambiental, afirma: “El PIB de la actividad minera está mal calculado, pues suma todos los dividendos generados sobre la actividad, pero no resta el costo de los daños generados por la misma en materia ambiental y social” (Contravía, sept.,2011). (Léase también por ejemplo: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5206359.pdf)

¿Que sucede en Colombia? En nuestro imaginario, y casi se puede decir, en la identidad nacional de los colombianos, está implantada la idea del progreso como bien máximo. Cualquier crítica a algo que se presente como progreso llama a una reacción airada y escandalizada. Esto encaja muy bien con los intereses de las multinacionales, o mas bien el interés pues en realidad es uno solo: generar dividendos para sus accionistas. Estamos en momentos en que la contaminación y destrucción ambiental ha llegado a tales extremos que practicamente ésta debería ser nuestra única preocupación. Pero nada de esto, y mucho menos el sufrimiento de zonas rurales, tradicionalmente en Colombia visto como “daño colateral”, tiene importancia frente al supuesto progreso.

Pero ¿porqué es tan dificil pensar más allá de la verdad que nos ofrecen las multinacionales y los gobiernos neoliberales? (En temas económicos todos igualitos aunque nos hayan montado el circo de oposición de Uribe contra Santos). Pues aunque se ponga toda la evidencia sobre la mesa, y haya ya muchas organizaciones, instituciones trabajando en otro modo de ver la economía, la obstinada creencia es: ‘el desarrollo es uno y el norte global nos muestra el camino, pues no hay otro camino’. Hay una falsa oposición entre el capitalismo actual y ‘volver a la época de las cavernas’. Sin embargo, el momento actual es producto de muchas decisiones y intereses que se nos desaparecen de la memoria. No es inevitable. Para dar un ejemplo: ¿Porque nos parece hoy tan normal que un aparato como el celular tenga que cambiarse cada dos o máximo cuatro años? (Pues un argumento para la desaforada minería es que se necesitan los minerales). No, no es normal, es un invento de nuestra economía y lo acabamos aceptando. Pues la economía actual está ocupadísima produciendo toneladas en objetos  muchas veces desechablaes y en muchos casos innecesarios para las pocas personas con poder de compra (cada vez menos). Este modo de consumir no le incrementa el nivel de vida a nadie. Todo esto se nos vende como el cénit de la civilización.  Pero ¡hay muchas otras posibilidades! Solo hace falta informarse! Abajo pongo links a instituciones que trabajan en reinventarse nuestra economía sin necesidad de volver a las cavernas. Y no, no son instituciones comunistas, ¡ay! La otra falsa oposición al capitalismo de hoy…

Links:

http://www.ejolt.org/

http://neweconomics.org/

http://www.centerforneweconomics.org/

http://www.socioeco.org/bdf_motcle-thema-174_es.html

 

1.https://colombiaplural.com/cajamarca-historia-la-megamineria/

 

Propaganda, consumismo y … J.C. Vélez

Si extraterrestres inteligentes llegaran a nuestro planeta a cualquiera de las grandes ciudades del globo, llegarían a conclusiones bastante erradas sobre el ser humano. Creerían al ver las ciudades que los mas importante para nosotros es comprar continuamente productos de belleza, ropa, vehículos, etc. Visualmente, en nuestra vida diaria, estamos completamente rodeados de propaganda, día a día nos cobija, nos habla, nos llena de su estética y de sus lógicas, mejor dicho, nos lava el cerebro. ¡No hay ninguna información que tengamos tan permanentemente en nuestras vidas! Es triste, y es increíble a lo que el ser humano se acostumbra si se le introduce poco a poco. En países como Colombia donde se acepta sin chistar todo lo que parezca modernidad he visto comerciales (parlantes para mas horror) hasta adentro de los ascensores. Resulta que para el monstruo económico que hemos creado la publicidad sí es lo mas importante que puede haber… se trata del mandato de consumir.

Estos días estalló un escándalo en Colombia pues un empresario metido a político, mas concretamente a campañas, llevó sus lógicas empresariales a la política, algo que en algunos círculos se considera benéfico, pero esa es otra historia. Y es muy interesante ver lo que sucedió aquí….

Dice Vélez en la entrevista que catapultó el escándalo:

“Unos estrategas de Panamá y Brasil nos dijeron que la estrategia  era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación. ”

Lo explica con tanta candidez que lo único que se puede pensar es que para él se trata de un asunto normal y correcto. Y es que justamente: hace mucho tiempo dejamos de esperar de los comerciales que fueran veraces, que “expliquen” algo, nos acostumbramos a que nos manipulen con imágenes y eslóganes y a que ¡no nos den ningún tipo de información para saber si algo es bueno o malo! Y aquí esta el quid de la cuestión. Yo no veo televisión desde hace muchos años, y aunque obviamente no quedo libre de comerciales si creo que me libro de una buena parte de ellos. Y llevo ya tiempo sorprendiéndome, al ver televisión en algún sitio, de como van cambiando a través de los años, cada vez más desfachatados dejando la información de lado, introduciendo imágenes que nada tienen que ver con el producto, basadas casi siempre en reforzar prejuicios, sexismo, etc. El lema sería: el fin justifica los medios… y así vivimos.

El caso aquí es que esta lógica ha sido llevada a una campaña política, con consecuencias muy graves. Habrá alguien que no se de cuenta incluso de que hay algo malo en esto, pues creerá en el lema que acabo de mencionar. El problema es que puede ser que la finalidad de una campaña política sea ganar, pero la finalidad en la últimas elecciones no debería haber sido partidista, mas bien se trataba de juzgar de la mejor manera posible cual era la mejor opción para Colombia. Y de esta confusión de fines creo que el responsable no es Vélez sino el jefe máximo. Evitar que la gente piense o dirigir la campaña hacia un “dejar de explicar los acuerdos” en ese sentido ha sido una acción criminal y escandalosa contra Colombia y su democracia cojeante. Los del sí nos la pasamos enviando videítos pedagógicos para poder entender el acuerdo, algunos de ellos tan imparciales que casi me convencen del no1. ¿Que chance teníamos contra manipulaciones astutas de semi-verdades, que tenían como meta emocionalizar? No quiero decir que los del sí no estuviéramos emocionalizados, y el lema “paz”, si queremos comparar lemas que hablen a las emociones, fue algo engañoso por exagerado y porque es cierto que muchos de los del no no están contra la paz en general. Aunque sea muy argumentable que valiera la pena tomar el riesgo de retornar a la guerra. Por otra parte si vamos a los sitios donde dejó de haber muertos este año ¡este lema “paz” es absolutamente veraz! A pesar de estos reparos si creo que la campaña del si se basaba en informar y no en engañar.

Volviendo a la entrevista a Vélez, más adelante se pueden leer detalles dignos de un buen empresario haciendo su tarea:

“En emisoras de estratos medios y altos nos basamos en la no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de estratos bajos nos enfocamos en subsidios. En cuanto al segmento en cada región utilizamos sus respectivos acentos.  En la Costa individualizamos  el mensaje de que nos íbamos a convertir en Venezuela. … En ocho municipios del Cauca pasamos propaganda  por radio la noche del sábado centrada en víctimas.”

Muy buenas estrategias, se habla directamente al “consumidor” en su idioma. Lo importante es llegar a las emociones pues “estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca.” como dice. Que se basen en frases completamente engañosas sin ningún tipo de fundamento como “nos vamos a convertir en Venezuela” no importa. Y menos importa usar a las víctimas para hacer su propaganda, pues no interesaba sacar a la luz la verdad de los horrores de Colombia, sino solo se usaron como plan de manipulación, perdón, de marketing.

Y vamos al final feliz de la campaña, pues continúa Vélez en su lógica reluciente, limpia de toda ética: “el No fue la campaña más barata y efectiva en mucho tiempo. Su costo-beneficio es muy alto.” Si, su costo fue muy alto.

La entrevista a Vélez: http://www.larepublica.co/el-no-ha-sido-la-campa%C3%B1a-m%C3%A1s-barata-y-m%C3%A1s-efectiva-de-la-historia_427891

Interesante, sobre el día sin propaganda:

http://www.letra.org/spip/spip.php?article5470

1El si o no de la silla vacía: http://lasillavacia.com/silla-blanca#test-paz

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