Negacionismo, ciencia, y desconcierto

Oct/ 2020

Manipulación política en tiempos de Covid-19

En la antigua Unión Soviética a los personajes públicos que habían sido borrados de la vida política, o de la vida a secas, se los borraba también de las fotos oficiales. Algunos veteranos que vivimos la cortina de hierro de cerca lo tenemos más presente. Y nos quedábamos atónitos, no se podía creer que los manipuladores se pudieran salir con la suya.

Pasemos al presente, a ese Occidente capitalista, aparente triunfador de la vieja guerra fría, pero que hoy pareciera hermano del antiguo rival. (Como dice el poeta Nicanor Parra1, ambos sistemas reducen al planeta a formas de artefactos, transformándolo en chatarra.)

La puesta en duda del saber de la ciencia, ese que ha determinado lo cierto y lo falso en Occidente durante varios siglos, alcanza ya altos niveles. Hoy, en los EE.UU. y del espectro político del (pronto ex-) presidente más mentiroso de la historia, salen frases como la siguiente: “No creemos que los niños deban estar encerrados en sus casas si es perfectamente seguro que vayan al colegio. La ciencia no debería interponerse en el camino de esto»2 , dice la secretaria de prensa dela Casa Blanca en los EE.UU., McEnany. «La ciencia» aquí se descarta como una opinión más, ¡que puede no tener la razón! Implica que hay otra, mejor, fuente de «verdad», a cargo de un vago «nosotros (dice «no creemos»), puede referirse a su partido político. Esta declaración la hace una persona en una alta posición política que quiere aunar adeptos –como es inherente al discurso político– por lo tanto cuenta con que no encontrará oposición entre sus seguidores. Esto es, el discurso que descarta el saber de la ciencia ya tiene que estar bien situado en un sector no deleznable de la población. ¿Será que se trata de un nuevo régimen de verdades a cargo de propagandistas políticos? ¿Uno que puede acabar en un nihilismo indefenso absoluto, dada la falta de solidez de las «realidades» creadas, que se parezca más al que caracterizó a la Unión Soviética?

La ciencia ya lleva unos cuantos siglos plenamente establecida como productora de “verdades” en el imaginario de nuestra cultura; era una curiosidad que alguien enfrentara su autoridad. Sí es cierto que, desde una posición crítica académica (de)construccionista (los «estudios de la ciencia») se ha cuestionado, desde hace ya unas décadas, el presupuesto de objetividad de la ciencia, y también su colonialidad y carácter local pero universalizado, señalando su constitutivo carácter cultural3. Se relativizó su verdad, pero siempre desde ideales de inclusión, queriendo permitir otros saberes. Como reflexiona B. Latour respecto a la presente situación: lo que se quería era emancipar al público para que pudiera ser crítico ante un aparente hecho, objetivado de manera prematura. No se quería engañarlo manteniendo artificialmente viva una controversia científica que ya no lo es, como por ejemplo si el calentamiento global es un hecho o no, o que la tierra sea plana o redonda4. Latour en el artículo citado se muestra bastante desconcertado con este devenir de nuestros tiempos. Respecto al relativismo que, algunos argumentan, ha sido fomentado por estas críticas a la verdad de la ciencia, hay un libro pertinente de T. Ibañez: «Contra la dominación». El autor nos muestra cómo el relativismo absoluto al que nos podría llevar la deconstrucción de nuestras realidades y verdades no necesariamente lleva al «todo vale».

Y respecto a la prensa, se puede decir que ha exacerbado la posibilidad de realidades paralelas. En un excelente libro: Posverdad, Lee McIntyre examina entre otras cosas cómo ésta, en aras de una supuesta objetividad, en algún momento pasó a presentar pros y contras de temas sobre los que ya había consenso científico, como por ejemplo el calentamiento global, como si en la ciencia todavía fueran tema de discusión, dandole así relieve a «críticas» y producciones absolutamente minoritarias y con intereses de dudosa índole.

La rebeldía contra la ciencia y el establishment detrás de este negacionismo proviene de la extrema derecha, esto es paradójico y otra fuente de desconcierto, aunque no es una novedad histórica. Tiene un antecedente en los roji-pardos, movimiento con «valores de derecha, ideas de izquierda»»5, entre otras corrientes varias históricas (ver: «Perversiones ideológicas de la extrema derecha: del ecofascismo al anarcocapitalismo»6). Dejaeremos este tema de lado ahora.

Veamos el trágico caso de una víctima del negacionismo. La noticia: «Karen Kolb Sehlke, trumpista incondicional de Texas, muere de covid-19 después de aclamar que este virus es una ficción de los medios»7. Esta mujer deja tremendas palabras en su twitter (ver la cita), que muestran el estado de odio y extremismo político al que había llegado: habla de tomar las armas. Pues la rebeldía se puede tornar violenta, por ejemplo contra la «prensa mentirosa» (como se ve en el video de una tristemente célebre manifestación en Berlin8).

Todo esto nos puede sumergir en confusión y hasta desesperación: personas pacíficas, inteligentes, se movilizan cabalgando sobre la que a muchos nos parece la más descabellada desinformación, profundamente convencidos, emocionalizados e indignados.

Pues para ser efectivos, los montajes en you tube, memes, etc., que tergiversan informaciones, con «expertos» cuestionables tienen que fomentar la indignación contra algo o alguien: se aprovechan de esa facilidad humana para pensar en términos de «nosotros» y «ellos», y así lograr adhesión emocional y acrítica a sus filas. Esto es aún más desconcertante. Y lo que más nos puede llevar a la desesperación: estos discursos se están regando y siendo creídos por muchísima gente. Tal como, sin vergüenza, lo expresa Roger Ailes, el productor de televisión, fundador y director durante muchos años de la cadena de noticias Fox, quien ayudó a llevar a Trump a la Casa Blanca con su lema: «Hay muchas personas que no saben qué creer. Si les dices qué tienen que pensar las pierdes, pero si les dices lo que tienen que sentir son tuyas»9. Algo parecido, por ejemplo, a los preceptos en la campaña del «No» en Colombia (contra la firma del acuerdo de paz en 2016), cuya finalidad era que la gente votara «berraca» (con rabia)10.

Cabe aclarar que hablo aquí de un negacionismo extremo alrededor de la covid-19. Uno que además nos distrae de un saludable cuestionamiento de lo que están haciendo los gobiernos ante la pandemia, o de la falta de solidez de debilitados sistemas estatales de salud, o de nuestra dependencia de farmacéuticas cuya agenda principal es maximizar dividendos, etc.

El negacionismo que niega el saber consensuado alrededor de sus diferentes aspectos o la existencia del virus en sí se basa en datos fácilmente comprobables como mentirosos. De hecho, las noticias falsas son desenmascaradas constantemente como tales (cuanto se agradecen las páginas dedicadas a ello, ver por ej. aquí sobre bulos y mascarillas11), sin que esto haga mella en la creación de un mundo paralelo. La mentira pasa, pero la indignación queda, una y otra vez. Y la indiferencia hacia datos y conclusiones, investigaciones científicas o periodísticas es desconcertante para muchos que intentamos argumentar y hacer ver las mentiras a algún ser querido.

Hoy es la extrema derecha la que relativiza verdades del sistema, pero desde la emocionalización y la mentira, con el resultante extremismo. Así, ya no estamos hablando de procesos democráticos en los que se debate entre modos de solucionar problemas comunes, sino de realidades rivales, algunas de ellas fabricada por inescrupulosos. No es un tema a tomar levemente pues ya H. Arentdt lo dijo de su tiempo: perder de vista lo que es verdad puede dar espacio a regímenes totalitarios.

1https://www.youtube.com/watch?v=zRmSt8S3jcU

2 «We don’t think our children should be locked up at home with devastating consequences when it’s perfectly safe for them to go to school …. The science should not stand in the way of this…” (Trad. propia) https://www.pbs.org/newshour/politics/watch-live-white-house-press-secretary-kayleigh-mcenany-holds-news-briefing-4?fbclid=IwAR3Q4CDX0GmZ-tI_fCy7gL6huJruh_A0jOjImOwXVk3oDWBN04_Yt5vVrs4

3Ver por ejemplo: Castro-Gómez, S. (2007). Deconolizar la Universidad: La hybris del punto cero y el dialogo de saberes. En Castro-Gómez, S.; Grosfoguel, R.. El giro decolonial. Reflexiones para una verdad epistemica más allá del capitalismo global, Bogotá: Siglo del hombre Editores.

4«Why Has Critique Run out of Steam? From Matters of Fact to Matters of Concern». URL: https://web.archive.org/web/20110815235419/http://criticalinquiry.uchicago.edu/issues/v30/30n2.Latour.html

5https://www.nuso.org/articulo/los-rojipardos-mito-o-realidad/

6https://aldescubierto.org/2020/10/29/perversiones-ideologicas-de-la-extrema-derecha-del-ecofascismo-al-anarcocapitalismo/

7https://www.patheos.com/blogs/progressivesecularhumanist/2020/04/texas-woman-who-claimed-covid-19-was-media-driven-hoax-dies-from-virus/

8https://www.rbb-online.de/kontraste/archiv/kontraste-vom-06-08-2020/wie-die-corona-leugner-szene-sich-radikalisiert.html

9https://ethic.es/2020/07/politica-espectaculo-la-intoxicacion-de-la-realidad/?fbclid=IwAR3B7A1okEu50woRT1AXg5mjMM4CXcusuSng7n21jIsVMr19NNyySTdiCnU

10https://fueradelmito.wordpress.com/2016/10/09/propaganda-consumismo-y-j-c-velez/

11https://maldita.es/malditaciencia/2020/08/29/argumentos-falsos-incorrectos-contra-mascarillas-hipoxia-sistema-inmunitario/

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