Directo al cerebro reptiliano

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/gisela-ruiseco-galvis/directo-al-cerebro-reptiliano-MD720248

Incredulidad, rabia, desaliento, estupor, no sé si es el orden en el que se nos cae el ánimo a tantos, al ver que el uribismo vuelve y juega con sandeces desinformativas. Comenzó con los puntos de Duque contra la JEP. Un tema jurídico complejo: hacía falta informarnos para entender un mínimo. Aquí el partido caudillista toma un atajo, pues se encarga de simplificarnos cualquier tema, y así comenzamos con la desinformación: “es que los que se oponen a las reformas de Duque pretenden es defender a los violadores de niños”.

Aquí no hay espacio para analizar por qué los “argumentos” uribistas son sandeces desinformadas, pero remito, por ejemplo, a “Colombia 2020”. Recomiendo: “Las víctimas de violencia sexual de las Farc piden que sus casos los lleve la JEP”.

Entendí que volvíamos al ruedo. A la incredulidad frente a la credulidad, mediada por la ignorancia, de tantos seguidores del Jefe Eterno. Y funciona así: se selecciona un tema que llame al morbo y lleve inmediatamente a la indignación, saltándose en nuestro cerebro la zona racional, esa adquirida por el homo sapiens, para llegar al cerebro inconsciente, el de las emociones y reacciones inmediatas (el límbico y el reptiliano, respectivamente). De ahí ya es difícil salir y no hay argumento que entre.

Prosigamos: una rama del uribismo se encargó de reducir más la información, dejarla pulcra y liviana. Aparece la ruin valla en Antioquia poniendo a la JEP del lado de los victimarios, desinformando en perfecta tergiversación. Estudiemos la perversa genialidad uribista al ver la simplicidad de la valla, comparada con la que después sacó el Partido Liberal, que es pesada, no fluye.

JEP

Es que, lamentablemente, en el reino de la posverdad, los que seguimos insistiendo en la información no hemos entendido que hay que entrar al cerebro reptiliano; si no, estamos habitando en salones distintos, sin posibilidades de que nos oigan… ¿o sí? Lo seguiremos intentando, con análisis y argumentos. La esperanza no se pierde.

@GiselaRuiseco

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Por la vida, por los insectos

Hoy, después de unos setenta años desde los comienzos de la llamada “revolución verde”, sigue vigente la creencia de que para alimentarnos es necesario practicar el tipo de agricultura que todavía consideramos moderna: monocultivos extensivos y mecanizados, agroquímicos y semillas transgénicas. Puede ser difícil de aceptar, pero nos hemos equivocado. Hasta las Naciones Unidas ha dictaminado que la única manera de alimentarnos a futuro va a ser a través de pequeños agricultores. Los saberes desarrollados en la agroecología serán fundamentales.

El relato de la revolución verde, como todo paradigma, sufre de puntos ciegos. Para referirnos solo a uno: nos hemos dedicado a envenenar insectos sin ver que son fundamentales para nuestra supervivencia. No habíamos percibido la importancia de la salud de los suelos, basada en un normalmente riquísimo hábitat de múltiples organismos que fomentan la disponibilidad de nutrientes, regulan la materia orgánica en la tierra y el almacenamiento del agua, modificando su estructura física. Inicialmente, los métodos de la agricultura industrial parecían mejorar la productividad; hoy, aniquilada la vida, quedan anuladas estas mejoras por la degradación del suelo resultante. Ni hablar de la importancia de la abejas para la polinización, un tema más conocido. Impedidos por una arrogante ignorancia, solo ahora vemos los letales efectos de nuestras acciones. Como titula el New York Times: el Apocalipsis de los insectos ya está aquí.

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Desde este punto de vista resulta grotesco un equipo de gobierno que todavía defiende, ya no solo la agricultura industrial, sino desatinos como la aspersión con glifosato o el fracking. El glifosato no debería considerarse como opción, de ninguna manera, ni siquiera si tuviera algún chance de acabar con las siembras ilícitas. En un momento de alarma global la prioridad es no seguir rociando venenos. El gobierno colombiano va a contracorriente del cambio necesario. Seguiremos rodando hacia el abismo si seguimos votando a personajes que triunfan con sus lemas de miedo, distrayendo de sus políticas continuistas, desbocadas en codicia e incrustadas en ideologías caducas.

Publicado en Vanguardia Liberal Marzo 16/ 2019

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/gisela-ruiseco-galvis/por-la-vida-por-los-insectos-EK639789

 

La liberación de la belleza

Ahora que se acerca el Día de la Mujer hablemos de un tema que, sin ser primordial en las reivindicaciones femeninas, si determina el diario vivir: el imperativo de la belleza.

Empecemos por la película “Roma”, por el revuelo que ha surgido por cuenta de Yalitza Aparicio y su nominación al Oscar. La actriz indígena irrumpe en carátulas de esas revistas que definen el glamur, desafiando el estereotipo de las mujeres que normalmente salen allí. En México la han insultado con comentarios como el del actor Sergio Goyri: “Que metan a nominar a una pinche india que dice ‘sí, señora’, ‘no, señora’…”. Si Aparicio fuera hombre, tal vez se hablaría de su talento. Siendo mujer, va a parar a la portada de Vogue, desde donde, serena, perturba a muchos. Ella no es blanca, esbelta, alta, como se espera de una actriz de éxito. Enfrenta siglos de prejuicios solo con su físico; con otra belleza, refrescante y liberadora.

Vayamos a otro continente, veamos una escena en las memorias de la feminista marroquí Fatema Mernissi, “Sueños en el umbral” (muy recomendable): ella está en Europa y va de compras, sufriendo una curiosa humillación. Le dicen que no tienen su talla, que vaya a tallas grandes. Queda atónita. Fatema cuenta que en su país la ropa de las mujeres era libremente ajustable, y nunca había tenido que enfrentarse a una supuesta falla de su cuerpo. En este lado del mundo es casi imposible imaginarnos tal libertad de los imperativos de la apariencia.

Hablando de imperativos y volviendo a nuestro país, miremos el Concurso Nacional de Belleza: un monumento a la norma blanca de belleza (dejando otras problemáticas normas de lado). Indaguemos en el absurdo de que tenga que existir un reinado popular, insólita respuesta a la patológica exclusión de mujeres con un físico oscuro y de extracción popular, mujeres como Aparicio. Ojalá logremos algún día liberar a la belleza de la norma y verla en la diversidad.

Publicado en Vanguardia Liberal el 2 de marzo, 2019

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/gisela-ruiseco-galvis/la-liberacion-de-la-belleza-NF575971

 

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