Actualidad

Publicado Octubre 20/ 2018

¿Cómo no sentirnos desalentados con los acontecimientos mundiales? En Brasil, Bolsonaro está a punto de subir al poder; sus frases se sienten como golpes bajos. La Europa en (post) crisis se hunde en el facilismo de la xenofobia: la extrema derecha ya gobierna en Italia, Austria, Hungría, y continúa creciendo en otros países. En España, Vox, fuerza antidemocrática, suma partidarios. En Colombia (como en Argentina) puede morir de inanición la universidad pública, recurso de movilidad social innegociable en uno de los países más desiguales del mundo.

No, no hablo de la ruina de Venezuela en manos de un inepto que se agarra al poder, una tragedia local, un proyecto desacreditado. Es la extrema derecha la que triunfa por doquier y amenaza nuestro futuro, saturando a los incautos de odio y de miedo, siempre contra algo, nunca por algo de valor colectivo.

Mientras tanto, arrasamos el planeta: calentamiento global, o más bien el caos en el clima, extinción masiva de especies, y… largos etcéteras. De esto nos tendríamos que estar ocupando. Los desafueros de Trump (o ahora Bolsonaro) son tan excesivos que pareciera que solo se nos quiere mantener entretenidos. La derecha que suma partidarios apelando a la emocionalidad es la misma que nos conduce a seguir por el mismo camino que nos tiene al borde del abismo planetario. No es una exageración. Basta investigar un poco sobre cualquiera de los problemas medioambientales (y socioeconómicos, además) que enfrentamos para darnos cuenta que es necesario emprender un nuevo camino, y ya mismo. Seguir destrozando el planeta en nombre de maximizar beneficios ─único mandamiento existente hoy en día─ parece una actualizada versión de la “banalidad del mal” (o la falta de voluntad al hacer el mal, concepto de Hannah Arendt).

¿Hay esperanza? Sí, se protesta como nunca. Por doquier se cocinan alternativas al sistema imperante, las ideas nuevas bullen. Pero personajes como Bolsonaro, que desprecian derechos y valores fundamentales, nos podrían sumir en largos tiempos oscuros. De Hitler también se rieron al principio.

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/gisela-ruiseco-galvis/448295-actualidad

 

 

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