Puntos ciegos

Publicado en Vanguardia Liberal el 29 de sept, 2018

Lapidario el reporte sobre la extrema pobreza en EE.UU. presentado este 21 de junio en las Naciones Unidas (ONU). “Los EE.UU. ya lideran el mundo desarrollado en desigualdad … y van en camino de incrementarla aún más”. La ONU subraya la responsabilidad de la presente administración: la reforma tributaria de diciembre del 2017 benefició enormemente a los ricos. Trump, además, ha enriquecido a los bancos de manera escandalosa.

Siguiendo los vaivenes del imaginario cultural en el que estamos sumergidos, hoy se entiende al Estado flaco como un ideal (la “mano invisible” del mercado nos llevará a la vida eterna…, perdón, a la máxima eficiencia). Curiosamente, la demanda de delgadez se refiere solo al gasto social y no, por ejemplo, al gasto militar. Tampoco parecemos darnos cuenta de que el Estado no se diluye sino que siempre enmarca posibilidades.

Los proyectos culturales que nacen de teorías y se vuelven dogmas solo pueden ser simplificaciones, ignoran necesariamente la complejidad de todo sistema y la insuficiencia de su definición del ser humano. En otras palabras, la “mano invisible” funcionaría solo en un mundo abstracto que no existirá jamás. El ajuste del ideal al mundo real queda lleno de puntos ciegos que acaban expresándose. Como sucede hoy con los de nuestro modelo económico: el punto ciego más prominente es el medioambiental. Otro es el de la economía “de cuidados”, como lo ha señalado la economía feminista (temas para otra ocasión).

Confiar a rajatabla en “la mano invisible” y en la teoría del derrame (o ‘trickle down’, que argumenta que enriquecer al curubito de la sociedad a la larga produce riqueza para todos) para un eventual bienestar social, es condenar a los sectores vulnerables de la sociedad a la miseria. Ojalá que, incrustados como estamos en nuestra identidad de subdesarrollados que mira siempre al norte global, pudiéramos inspirarnos en la Europa de la socialdemocracia, y no en los EE.UU., que están dando muy mal ejemplo.

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/gisela-ruiseco-galvis/239969-puntos-ciegos

 

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El camino hacia la sostenibilidad

Publicado en Vanguardia Liberal Sept. 1/2018

Puede ser que la cura para nuestro sistema enfermo comience por los cambios que podemos hacer a nuestro alrededor, pues la política y la economía a gran escala parecen ir con un ímpetu inamovible hacia el abismo.

El nuevo gobierno resalta la importancia de los emprendedores. En el uribismo se les ha visto como locomotoras del progreso, sinónimos de pujanza (ciertamente se han idealizado, como lo analicé en otro sitio). No se discute la importancia de los empresarios, aunque sí podemos discutir (a tenor con economistas como J. Stiglitz) que bajar los impuestos a este segmento de la población tenga necesariamente efectos positivos en la creación de empleo. Pero dejemos este tema. Más bien quiero preguntar: ¿qué lugar le ha otorgado el sector empresarial a la sostenibilidad en sus actividades, a las inversiones éticas? ¿El empresariado, como motor –si así lo queremos–, está dando un giro hacia la sostenibilidad?

Hay otro tipo de emprendedores imprescindibles para un cambio, para una necesaria redefinición del desarrollo: los líderes sociales, que se tendrían que mimar tanto como los otros líderes de más estatus social. Se trata de personas que actúan sin recursos para mejorar su entorno y ayudar a su comunidad; en Colombia, claramente se juegan la vida. Están en territorios muy necesitados y abandonados por el Estado, en un contexto muchas veces podrido. Los líderes sociales actúan heroicamente, y sí, con (necesaria) rebeldía, como sale en algún tenebroso comunicado paramilitar.

Ambos tipos de emprendedores podrían ir de la mano para el cambio. El próximo 4 y 5 de septiembre tendrá lugar en Bogotá la segunda Cumbre de Sostenibilidad”. Se juntarán representantes del sector privado –aquellos involucrados (o interesados) en apoyar inversiones en desarrollo sostenible– con miembros de la comunidad académica que investigan sobre estos temas, y también con líderes sociales: Colombia estará representada por Francia Márquez, ganadora del premio medioambiental Goldman. Todos estos sectores pueden y deben trabajar juntos, aportar a un cambio de rumbo.

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