Sobre mezquindades y prioridades… El Si o el No

Debe de haber buenos argumentos para el No… lo que pasa es que nunca se oyen. Lo que se oye son siempre las mismas retahílas de clara confección uribista. Que el castrochavismo de Santos (sorprende que personas que pasaran por la universidad pueden aceptar esto); que podrían volverse elegibles los guerrilleros (con el perdón, pero de eso se trata, de cambiar balas por urnas); que son millonarios y narcotraficantes… Si a Uribe tanto le estorban los susodichos como para condenarnos a hacer la guerra, ¿porque no usó su poder de arrastre para combatir a los narco-políticos en su momento? Que se va a ceder demasiado, que les van a a dar un sueldo… El ex-presidente debería de estar mejor informado acerca de lo que hay que ceder para lograr firmar tratados. Los comentarios de expertos internacionales ojalá pongan a pensar.

La idea de que se prefiera la guerra a que los ex-guerrilleros tengan derecho a ser votados y a acceder al poder es preocupante. Pareciera que en este pobre país los conceptos más básicos de la democracia no forman parte del imaginario colectivo. Y la verdad es que si, es un “peligro” verdadero, uno inherente a la democracia, en la que puede suceder que personajes peligrosos para un sector de la población, como Trump, o los neonazis en Austria (hay elecciones muy próximas) salgan elegidos.1 Pero no por eso podemos negar que por ahora no hay mejor alternativa a la democracia como opción para formar gobiernos y hasta nuevo aviso sería el ideal a implantar en Colombia. En palabras de William Ospina: “Si, como tantos creemos, es la falta de democracia lo que ha producido esta guerra, sólo la democracia puede ponerle fin.”2

Por otro lado, la justicia o la falta de ella parece que siempre es un dilema en tratados de paz: qué tanto perdonar y qué tanto castigar. O sea, no es de respuesta fácil como lo quisiera el uribismo.

Sucede lo mismo con esa idea implícita en muchos de los argumentos del No: que otra paz mejor que “la de Santos” sería posible. Como si todo el equipo que trabajó durante cuatro años a propósito hubiera cedido más de lo que podía ser… ¿Se puede pensar de verdad que después del No van a haber más negociaciones y mejores? ¿O que la guerra va a acabar con los guerrilleros? Cosa que no logró el bravucón hacendado ex-presidente en 8 años. A donde quiere llegar este personaje, al final, con su No?

A lo que voy sin embargo, es que todo este debate descrito arriba, aunque sea válido para un sector de la población (ese en el que me encuentro yo): privilegiado y citadino, que además es el sector que tiene el peso para decidir, no es el que me da los argumentos para votar por el Sí. Mas bien, este debate me empieza a parecer tremendamente mezquino. Da mucha tristeza, mucha más que la ignorancia o la manipulación que está detrás de los argumentos de Uribe, que no se esté argumentando desde los horrores de la guerra. Si oímos otras voces, las de aquellos que ponían los muertos, o sea, la gente del campo, ya son otras las prioridades. ¿Como pueden los supuestos peligros futuros que se ven en el acuerdo ponerse en la balanza con las vidas que se van a perder si damos vuelta atrás? Como pueden los que defienden el No con estos argumentos, condenar a otros, siempre son otros, allá lejos en zonas rurales, a morir? Cuando empezamos a oír las historias de desplazados y afectados, absolutamente espeluznantes, ¿no tendríamos que apostar por la opción que acabe por lo menos con algo de este sufrimiento? Que se reciclen los guerrilleros como sucedió con lo paras, que tengan sus curules (y que después el que quiera se dé el gusto de no votarlos), que no entreguen la plata al igual que tanto político corrupto… Pero que se acaben por lo menos una buena parte de los muertos, desaparecidos, etc. Un No solo tendría sentido si hay dudas fundamentadas de que los muertos y el sufrimiento no van a mermar… como dije, puede que haya buenos argumentos para el no, pero no los he oído. Cualquier otra cosa es de una mezquindad que asusta. La solidaridad con la gente del campo, los que nunca salen en un noticiero, los que han sido desplazados, esa sería la mayor sorpresa y el gran cambio en “las soledades de Colombia”.

Personajes como A.Uribe son geniales para conjurar los miedos y el egoísmo, igual que Trump o los neonazis. Asusta la facilidad con la que frases simplificantes, sonoras y pegajosas entran en circulación y riegan (si, como se riegan semillas) las mas bajas emociones del ser humano: la rabia o el odio, siempre imaginarios hacia quien no conocemos pero agrupamos usando todos nuestros prejuicios. Es lo que sucede en todos los racismos. En Austria por ejemplo asusta ver como el odio hacia el extranjero se ha vuelto socialmente aceptable. Pero esto es otra historia…

1¿Se deberían prohibir algunas ideologías como el nazismo que, si puestas en práctica, conllevan la pérdida de derechos de parte de la población como podría suceder en la próximas elecciones austríacas? (Tampoco creo que sea el caso de las futuras “FRC”… ) Es un debate abierto en países con historia nazi, donde es ilegal que alguien incite al odio o se haga culpable de “Wiederbetätigung” o retorno a defender el nazismo.

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