Los Transgénicos y el Hambre

Por Gisela Ruiseco Galvis, Enero, 2007

La agricultura transgénica ha entrado a Colombia triunfalmente. Según sus defensores podría ser un arma para combatir el hambre.

Se parte aquí de una hipótesis implícita (a la Malthus): de que el hambre se debe a la falta de comida. Sin embargo, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), en el mundo se producen una y media veces más alimentos de los que se necesitan, a pesar de lo cual una de cada siete personas sufre de hambre. El problema entonces es el acceso a los alimentos, y los transgénicos no van a mejorar la situación. Veamos el caso de Argentina, país que produce transgénicos a gran escala. Según Greenpeace, Argentina exporta millones de toneladas de soya transgénica sin que esto incida en el problema del hambre.

Las soluciones tecnológicas enmascaran las complejas causas socio-económicas del hambre como son la creciente marginalización de sectores de la población o el régimen de comercio injusto caracterizado por exportaciones subsidiadas y el dumping legalizado por la OMC (Organización Mundial de Comercio), factores que arruinan el agro de países sin poder de negociación (léase tercermundistas).

Los transgénicos resultan interesantes desde el mundo abstracto de un laboratorio. Pero el mundo concreto funciona adentro de la lógica del capitalismo neoliberal. Resulta aterrador que algo tan básico como el acceso a semillas pueda llegar a ser controlado por multinacionales como Montsanto (creadora de las semillas suicidas), Bayer/Aventis, Syngenta o DuPont. Entidades cuya razón de existencia no es precisamente velar por el bienestar humano.

Otro problema con los productos y la agricultura transgénica es que su seguridad para la salud y para el medio ambiente no ha sido adecuadamente investigada. La British Medical Association, o la Union of Concerned Scientist, entre otras, han alertado sobre posibles riesgos. Por ejemplo, según Gregorio Álvaro, profesor de Ingeniería Química (UAB, España), la utilización de genes de resistencia a antibióticos podría aportar riesgos para el consumo humano, los genes foráneos introducidos podrían causar alergias alimentarias, también existe el riesgo de la producción de sustancias tóxicas no previstas en las plantas transgénicas. Especialmente hay que señalar los fenómenos de contaminación genética por polinización cruzada. Según Greenpeace, los transgenicos ponen en peligro la agricultura sostenible, la vida salvaje y la biodiversidad. Y la diversidad genética es justamente lo que nos protege de catástrofes alimentarias. Lo peor es que para cuando sepamos como se van a cristalizar estos riesgos será ya demasiado tarde, la introducción de los transgénicos en el ecosistema es un camino sin retorno.

En Colombia hace falta un espíritu mas crítico, en otras partes del mundo la agricultura transgénica está siendo muy cuestionada.

Sabía usted que:

Los EEUU atan su ayuda al SIDA en Africa a la condición que los países acepten ayudas alimenticias transgénicas?

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